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22 de febrero de 2024 22/02/24

Opinión

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La crueldad y la Champions


  • 13 de octubre
    de 2022
  • Ricardo Rosety

Una de las frase de Xavi nada más terminar el partido ante el Inter de Milán fue reflejar la crueldad de la Champions con el Barça de esta temporada. La efectividad de Munich, “otras circunstancias” en Milan y los errores propios ante el Inter en casa son las causas esgrimidas por un equipo que ha sufrido el azote de una competición que no perdona.

No es crueldad, es la realidad de un torneo donde están los mejores de Europa. Al Barça eso le pasa en LaLiga, pero al revés. Sevilla, Celta, Mallorca o Real Sociedad pueden dar fe de que la contundencia es vital para ganar partidos. Ese es el drama culé en la Champions. Los errores propios en las áreas no perdonan a nadie, y ahí no influye la fortuna. Entiendo que la crueldad siempre viene acompañada de una saña innecesaria. Tiene que ver con las formas, no con el fondo. Sinceramente, este Barcelona juega peor de lo que explica Xavi en cada post-partido, y jugar bien 30-40 minutos no son suficientes en Europa.

La realidad es que el Barça está eliminado de la Champions a falta de la rubrica funcionarial que el Inter le debe entregar ganando al Viktoria Plzen en su casa. Las matemáticas le otorgan al Barça una mínima opción que pasa por ganarle al Bayern en el Camp Nou si el equipo de Inzaghi se hace el remolón con su rúbrica. Y, la verdad, pinta a que el equipo de Xavi comenzara ese partido sabiendo que su camino continuará en la Europa League.

La fotografía del partido deja muy en evidencia a Piqué. Y a Eric García. Y a Busquets. No es que salgan en la foto, es que se hicieron un selfie. Pero también a la endeblez en la forma de defender o a la mentalidad de un equipo que se doblega con cualquier traspiés en forma de gol en contra. “Cada gol nos genera el caos”, confiesa Busquets.

El agotamiento físico que transmite Pedri, las decisiones de Dembélé, la lucha sin balón de Gavi… Demasiados problemas al margen de las lesiones. Así que en la fotografía también debe estar Xavi. Aceptó el reto, el club hizo una apuesta muy fuerte, quizás temeraria viendo ingresos futuros y patrimonio, y el resultado no es acorde a la inversión. Al Barcelona no le hacía falta tanta palanca para verse de nuevo en la Europa League, porque el camino de LaLiga es aún largo para saber dónde terminará. Es por eso que la fotografía también muestra a un Laporta que no ha querido atender las señales de riesgo. Es más, echó más leña al fuego con una presión por ganar títulos que hace aún más grande la factura a pagar.

La realidad es que hay poco rédito para tal inversión. Es cierto que ha mejorado mucho hasta el punto de competir con el Real Madrid por LaLiga, pero el año pasado, que fue terrible, terminó segundo con cierta holgura. Para este viaje no sé necesitaban estas alforjas. Porque el fútbol te mide por resultados, y la Champions, lo hace en cada minuto de cada partido. Quien no lo quiera ver tiene un problema. Por suerte o por desgracia, eso es lo que va a medir a Xavi.

Al entrenador al que se le esperaba, y ansiaba, en el banquillo del Camp Nou desde el mismo día de su despedida ya tiene un jirón en su traje recién estrenado. A la imagen la deterioran los resultados, porque son los que te arman de razones o te despojan de todas las certezas. Y entonces llegan las dudas. Porque las sensaciones son subjetivas, personales y muy debatibles. Pero los datos y los números son fríos. Son el resultado final de una cuenta. Y eso es real, no cruel.

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