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18 de abril de 2024 18/04/24

Opinión

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El color de la piel y el escudo


  • 22 de mayo
    de 2023
  • Ricardo Rosety

«Da igual la camiseta, aquí no hay escudos ni personas. Y Vini es persona. Hay que defender a cualquier persona por encima de los colores». La frase es de Xavi Hernández, entrenador del FC Barcelona y una respuesta ejemplar. Mucho más contundente que algunas explicaciones que llevan un ‘pero’ asociado a lo que Vinicius Jr. hace muchas veces sobre el campo y que ha generado una crispación innecesaria sobre el césped. Se puede criticar lo que hace el brasileño madridista, pero ningún comportamiento, por criticable que sea, puede terminar en un insulto racista dentro o fuera de un estadio. Xavi ha ido más allá «del tema del racismo, es el insulto, y no tenemos que aguantar este tipo de cosas. Insulta a un obrero… que te va a caer un ladrillo en la cabeza». Lo sufre él, y lo sufre cualquiera que acude como visitante a muchos estadios. Ah, y también incluyó a los periodistas. Lo hemos normalizado y es hora de empezar a encauzar esta situación.

Las cámaras de ‘El Golazo de Gol’ captaron las lágrimas de Vinicius sobre el césped de Mestalla mientras Gayá trataba de calmarlo. Son las lágrimas de un futbolista de 22 años que se ve superado por la situación y que sufre la impotencia de ver como le desean la muerte o le llaman ‘mono’. Ocurrió desde la llegada del autobús a Mestalla, y continuó sobre el terreno de juego. La crispación fue en aumento, porque Vinicius no se corta y responde al público. No le ayuda. No le beneficia. Provoca que su entrenador y sus compañeros le recriminen su actitud y le piden que se centre. Le saca del partido y le sube las pulsaciones.

Se encara con el público, se ríe y desea el descenso del Valencia a Segunda. Genera crispación y recibe, pero no justifica todo lo que viene después. Hace tiempo que Vinicius ha perdido el control de la situación. Hace tiempo que, con Vinicius, se han perdido los papeles. Denuncias por gritos racistas en 10 estadios y apenas dos condenas, un muñeco colgado de un puente, gritos de ‘mono’. No es el único futbolista negro de la plantilla, pero sí el único futbolista que sufre una situación que ha rebasado los límites de lo permisible hace tiempo. Y si me van a preguntar qué me parece más grave, responderé, sin duda, que los insultos a Vinicius.

Xavi Hernández, ha salido a defenderle sin excusas. Sin escudo y sin colores. Lo piensa desde hace mucho tiempo y ahora tiene un altavoz. Pero son muchos los que sí ponen un escudo, una camiseta y unos colores por delante para rebatir que eso sea racismo. La idea de tener que defender a los tuyos. Imagino que esos aficionados que han llamado ‘mono’ o cosas peores a Vinicius son los mismos que defendieron a Diakhaby en Cádiz. Son ellos los que provocaron que Justin Kluivert pidiera perdón en su nombre en una declaración que ha pasado desapercibida.

Es una lástima que se siga poniendo el color de la camiseta por delante, y que para descentrar al rival valga cualquier cosa. Esa imagen perjudica a LaLiga, al fútbol español y a toda nuestra sociedad. Lo explicó Alberto Edjogo de manera perfecta en El Post de Dazn. Es posible criticar los gestos de Vinicius, pero es necesario erradicar los insultos racistas hacia él. Al futbolista le han llovido apoyos por parte de muchos compañeros, pero de otras ligas.

¿Por qué los jugadores de LaLiga no se manifiestan? La única manera de erradicar el problema es ver esta situación sin colores. Los primeros, los de la camiseta como ha hecho Xavi.

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