SPORTYOU

Archivo
12 de noviembre de 2019 12/11/19

Opinión

Opinión

Una cama con muchos matices


  • 20 de enero
    de 2016
  • David de la Peña

Zidane y Cristiano

Después de los dos primeros partidos de Zinedine Zidane al frente del Real Madrid, la opinión de la cama a Rafa Benítez se ha extendido de forma bastante general. Casi todo el mundo coincide: los futbolistas blancos antes no querían jugar, y ahora sí. Desde fuera, resulta complicado pensar que se reduzca a algo tan básico. Es cierto que hay dos cuestiones clave que resultan imposibles de asaltar sin estar dentro del vestuario, y que probablemente han tenido un peso importante de cara a la reacción del equipo. La primera ha podido tener que ver con el método de trabajo. Si tomamos referencias generales de futbolistas que han trabajado con Benítez, se suele coincidir en un mismo término: tedioso. Cambiar instrucciones interminables sobre la estrategia rival y emplear un poquito más de tiempo en rondos en lugar de a qué la altura deben estar los laterales en la transición defensiva, siempre puede ayudar a tomar algo de aire y alegría. En segundo lugar, desde fuera, Zidane transmite mucho más carisma que su predecesor, y eso siempre tiene un peso importante en las relaciones con un vestuario lleno de estrellas.

Personalmente, me cuesta pensar que por decisión propia un grupo de jugadores del nivel que tiene la plantilla blanca decida por sí mismo “jugar mal”, teniendo en cuenta el tremendo volumen mediático que pesa sobre sus hombros. En otras palabras, dudo mucho que jugadores del orgullo de Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo permitan por voluntad propia ver su foto al lado de un marcador que dice: “Real Madrid 0-4 Barcelona“. Hay muchos factores que pudieron pesar para que el Real Madrid de Benítez no arrancase nunca, y creo que han tenido más que ver con cuestiones relacionadas con el método de trabajo, el propio carácter del entrenador y el hecho de que este nunca fuese capaz de estimular a sus jugadores, pero sobre todo, tuvo mucho que ver con el modelo de juego.

Si analizamos los partidos más exigentes del Real Madrid este curso, podemos rescatar dos tramos positivos en San Mamés y Mestalla, y la visita al Parque de los Príncipes, esta con un asterisco importante dado el número de bajas, por lo que resulta complicado tomarla como referencia de cara a un “plan A”. Frente a Athletic y Valencia vimos a un Real Madrid con Kroos como mediocentro, y Kovacic y Modric como interiores. En ambos partidos, los dos croatas jugaron abiertos y bastante atrás, en una actitud conservadora y bastante diferente a la que veíamos en Modric y James o Isco con Ancelotti. Es decir, los tramos de partido positivos del Real Madrid de Benítez en días exigentes fueron algo rígidos, probablemente incoherentes con el tipo de plantilla que tiene hoy el equipo blanco, llena de jugadores creativos.

En ese cambio de modelo de juego destaca un nombre por encima de todos: Cristiano Ronaldo. Obviamente hablamos de uno de los mejores rematadores de la historia, así que Benítez decidió que empezase y acabase las jugadas en el área, algo que limitaba su participación. El Real Madrid de Kroos, Modric e Isco (James) necesita que la BBC pase mucho tiempo por dentro y tenga libertad. Es la forma en que los tres centrocampistas encuentran muchas líneas de pase, el Madrid puede tener el balón arriba y, la clave, presionar junto para volver a robarlo. El 0-4 frente al Barcelona, con cuatro hombres muy alejados de Modric y Kroos, es el ejemplo claro de que un equipo sin especialistas defensivos necesita estar muy junto para defender bien, y eso se consigue a través de la pelota. En los dos últimos partidos, hemos visto a Cristiano de nuevo liberado, tocando el balón entre líneas y ayudando a que el Madrid estuviese junto en campo rival. Efectivamente, puede haber muchos matices extradeportivos que lleven a pensar en esa supuesta cama, pero hay otros para enfocar la situación, y el juego, con Zidane en el banquillo, parece tomar una dirección, al menos, más coherente.

Suscríbete a nuestro newsletter

Volver arriba