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14 de noviembre de 2019 14/11/19

Tenis

Stan The Man

Han pasado 16 meses desde que Wawrinka se coronase y Nadal se hundiese. La final del Abierto de Australia convirtió al suizo en un tenista grande y al español en un campeón tocado. Llegaron las dudas y los miedos, llegaron los fantasmas: ¿Y si no vuelvo a ganar un Grand Slam? Una lesión más, la […]


14 de mayo de 2015 TENNISTOPIC - Sportyou



Han pasado 16 meses desde que Wawrinka se coronase y Nadal se hundiese. La final del Abierto de Australia convirtió al suizo en un tenista grande y al español en un campeón tocado. Llegaron las dudas y los miedos, llegaron los fantasmas: ¿Y si no vuelvo a ganar un Grand Slam? Una lesión más, la enésima y sin embargo distinta, hizo temblar a la azotea más privilegiada del deporte mundial. La espalda, una de las escasas partes del cuerpo inmune al dolor hasta entonces, también gemía.

16 meses han pasado desde aquel duelo, nunca repetido hasta estos cuartos de final del Masters 1000 de Roma. “Lo intentaste. Fracasaste. No importa. Inténtalo otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”. Una y otra vez. En cada servicio. Al secar cada gota de sudor. Una y otra vez Stan Wawrinka ha jugado al tenis con ese lema grabado en el brazo y en el corazón. Forjado a fuego de tinta y de tesón. Hecho honor en la pista.

Stan es una amalgama de razas y sangres. Su apellido es polaco, sus abuelos checos, su padre alemán y su madre suiza. Y aprendió a superarse a sí mismo desde muy joven. El ejemplo lo tenía en casa. Sus padres viven de una granja orgánica llena de trabajadores discapacitados. Que no siempre lo consiguen, pero siempre lo intentan. Que nunca fracasan. No son minusválidos.

En Suiza no viven más de 8 millones de personas. Y por generación espontánea, por talento natural, rompiendo toda probabilidad demográfica, han surgido tres leyendas del tenis: Roger Federer, Stan Wawrinka y Martina Hingis. “Unus pro ómnibus, omnes pro uno”, cual mosqueteros, es el lema del país (“uno para todos y todos para uno”), aunque no lo llevaron a la práctica hasta la temporada pasada: el país de las montañas y la banca ya tiene una Copa Davis de la que presumir.

Nadal vuelve a encontrarse con el dueño del mejor revés a una mano del circuito, John McEnroe dixit. Y con un tenista que no se rinde, a pesar de haber sido eliminado ¡12 veces! de un Grand Slam en el quinto set. Esas derrotas que destrozan la mente y torturan el alma. Por perder, perdió 24-22 ante Berdych y Rosol un doble de Copa Davis. En Australia 2013 lo intentó y fracasó: 10-12 ante Novak Djokovic en el quinto. En Estados Unidos 2013 lo intentó otra vez y fracasó mejor: 4-6 ante Novak Djokovic en el quinto. En Australia 2014 llegó al quinto ante Novak… y triunfó.

En Melbourne, Wawrinka sumó al Homer and Stan Tour su postal más meritoria. El muñeco de Homer Simpson que siempre le acompaña ya no se fotografiaba con Nadal o Federer en pistas y vestuarios del mundo entero. Ese día, en las antípodas, Homer se subió a todo un trofeo del Grand Slam y sonrió para la foto. Él solo. Con su dueño. Sin acompañantes de postín que den autoridad a la instantánea.

Así es Stan The Man. El único aventurero, junto a Juan Martín Del Potro, que ha discutido la tiranía de Federer, Nadal, Djokovic y Murray en los últimos 10 años. “Hay muchas opciones de que me emborrache esta noche”, dijo nada más conquistar su gran título. Cada sorbo, merecido. Pocas veces una melopea tuvo tanto sentido. En Melbourne fracasó mejor y triunfó a lo grande. En un grande. En Roma turno para la revancha.

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