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15 de noviembre de 2019 15/11/19

Opinión

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Volver a Wembley


  • 25 de mayo
    de 2011
  • Manolo Oliveros

Ya estamos en Londres. Aterrizamos ayer por la noche, poco antes de las nueve, más de dos horas antes de que lo hiciera la expedición del primer equipo del Barça.

El equipo de Guardiola, para evitar riesgos, entrenó, cenó, se desplazó al aeropuerto de El Prat, voló, aterrizo en Standsted y llegó a su hotel, cerca de Watford, cuando en España eran casi las dos de la madrugada, como informamos puntualmente en la Cope.

Hoy les visitaremos en su hotel, escucharemos a Zubizarreta y, seguramente, rememoremos lo que él vivió en el viejo Wembley aquel 20 de mayo de 1992.

Hace 19 años, el Barça ganaba su primera Copa de Europa, pero sobre todo marcaba una época y daba continuidad a una filosofía, que de la mano de Johan Cruyff y Charly Rexach sentaba las bases para el futuro, que pasó por las etapas de Van Gaal y Rijkaard entre otros, incluidos mi amigo Antic y el propio Charly, pero sobre todo nos ha llevado a estos años que de la mano de Guardiola se están batiendo todos los registros, incluidos los de aquel ‘Dream Team’.

Y además, el mismo Guardiola también forma parte de aquellos inicios, de aquella base en la que se sustenta una forma apasionante de ver el fútbol. Un estilo que empezó a asombrar cuando Johan hizo jugar al equipo con un 3-4-3: dos marcadores, un libre, un medio centro, dos volantes muy ofensivos, un media punta, dos extremos muy abiertos y un delantero centro que llegaba, aunque no estuviera. Fueron los mejores años de mi vida futbolística, la ruptura con todos los moldes. Lo de ahora es otra cosa: un equipo muy trabajado, en el que se pulen todos los detalles, se estudia, se ven muchos vídeos y se juega alegre. Pero lo de Cruyff era pura aventura. Sabías que ibas de aventura, que te lo ibas a pasar bien, que serías osado. No importaba recibir algun zarpazo, algún arañazo, porque tú sabías que, si recibías dos goles, ibas a meter cuatro. También había peloteros, como ahora. Los Guardiola o Laudrup precedieron a los Xavi o Iniesta, pero además había magia, había el carácter que ponían los vascos y había un maestro, Johan Cruyff, una de las personas más listas que he conocido. Listo, pragmático, con sentido común, con una extraordinaria visión de la vida. Se unió a otro de los tipos que más admiro, Charly Rexach, distinto, pero complementario. Y uno de los ‘hijos’ más avanzados, el que más, es Guardiola.

Guardiola hará salir a los suyos, les deseará que disfruten, pero les exigirá que compitan y, a partir de ahí, volverán a tener muchas opciones derrotar de nuevo al Manchester y demostrar que el Barça es de lo mejor del mundo y sigue siéndolo. Viva Wembley 92 y 2011. Viva el Dream Team y su legado.

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