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12 de diciembre de 2019 12/12/19

Fútbol

La violencia de género, un mal que también salpica al fútbol

Jugadores como Rubén Castro, Juanele o Braulio protagonizaron episodios por los que tuvieron que pasar por el juzgado o, incluso, la cárcel


4 de febrero de 2017 María Carbajo - Sportyou

El caso de Lucas Hernández, acusado por presuntos malos tratos a su pareja y que se encuentra en libertad con cargos, ha copado la actualidad deportiva. Su situación, por desgracia, no es la única de los últimos años en el mundo del fútbol español. La violencia de género, un grave problema que preocupa a la sociedad española, una lacra con la que hay que terminar y de la que el deporte no es ajena.

En 2014, el nombre de Rubén Castro llegó a los titulares de la prensa deportiva y no precisamente por sus goles. El delantero del Betis quedó en libertad con cargos tras ser detenido e interrogado por una denuncia de su pareja, que le acusaba de malos tratos. Fue procesado por cuatro delitos de maltrato y, en 2016, se le atribuyeron nuevos casos de violencia de género que llevaron a la Fiscalía a solicitar cuatro años de prisión para él.

Su compañero en el equipo verdiblanco Foued Kadir, actualmente en el Alcorcón, fue acusado de presuntos insultos y malos tratos por parte de su ex pareja. El Juzgado número 2 de Violencia sobre la Mujer de Sevilla denegó la orden de alejamiento al entender que no existía riesgo para la victima.

Uno de los casos más impactantes es el del Juanele. En 2011, el ex de equipos como Sporting o Real Zaragoza, fue detenido por amenazar a su ex mujer y provocar daños en su coche y, años después, fue acusado de nuevo por amenazas y agresiones con un bate de béisbol. En diciembre de 2011 ingresó en prisión tras no personarse en el juzgado en diversas ocasiones. La cárcel de Villabona, en Asturias, acogió al ‘Pichón de Roces’, que aseguró ante el juez que no recordaba nada y que “había estado bebiendo desde por la mañana”.

Otro episodio, en este caso con confesión del propio jugador, es el de Braulio. En 2012, una mujer de 32 años le reconoció como el autor de la agresión sexual que había sufrido. Y Braulio, por entonces jugador del Zaragoza, se declaró culpable. Se le atribuyeron dos delitos de abuso sexual, aunque evitó la cárcel al pagar más de 12.000 euros por daños y perjuicios. Al efectuarse la condena y ser declarado culpable, el conjunto maño le expulsó de su disciplina. A día de hoy milita en el Caudal de Mieres (Asturias).

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