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21 de octubre de 2021 21/10/21

Pilotos

El macarrismo de Vettel vuelve a escena

Vettel

La de Azerbaiyán ha sido la última de una larga lista de polémicas que ha tenido el tetracampeón, tanto cuando ganaba títulos como ahora cuando aspira


27 de junio de 2017 David Sánchez de Castro - Sportyou

No es la primera vez que Sebastian Vettel se pasa de frenada. El piloto alemán ha sido muchas veces objeto de crítica, y la de Azerbaiyán es una más en su larga lista de salidas de tono.

En sus años en Red Bull fue capaz de lo mejor, deportivamente hablando, pero a costa de hundir a Mark Webber. Todo empezó en Turquía 2010, cuando luchando por el liderato chocaron ambos y se fueron los dos al garete. Circunstancias ajenas a Red Bull (la pifia en boxes de Ferrari) le acabó dando a Vettel el título a final de ese año y, a la postre, la posición de poder para hacer y deshacer a su antojo. Gracias a sus éxitos deportivos, indiscutibles, pudo actuar como en el Gran Premio de Malasia de 2013. La pelea por los primeros puestos entre los dos coches de las bebidas energéticas acababa con toque entre ambos, y a punto de acabar abandonando los dos. «Sabemos que Vettel es un tipo aguerrido y ahí estamos», dijo después. La exigencia de ser el piloto número 1 del equipo llevó a Webber a estallar cuando, en Silverstone, ganó la batalla con todas las de la ley: «No está mal para un piloto número 2».

Mucho más serio fue aquel mítico ‘Multi 21’, cuando Vettel desobedeció totalmente las órdenes de equipo en Malasia y adelantó a Webber, obviando las instrucciones que le instaban a quedarse detrás del australiano. «No pido disculpas por ganar», dijo en aquel momento. Estaba en lo más alto de su carrera, nadie le podía toser. Eran los años felices de Red Bull, los previos al reinado de Mercedes.

Con Daniel Ricciardo también se las tuvo, cuando Webber cambió una Fórmula 1 en la que fue aplastado por el Mundial de Resistencia. En 2014, el que fuera ganador este domingo en Azerbaiyán sufrió en sus carnes la presión de un Vettel que no aceptó nunca que le mirase de tú a tú. En el GP de China de aquel año, por ejemplo, a punto estuvo de fastidiar el podio de Ricciardo por no dejarse adelantar. Pese a que por la radio le insistían en que debía pasar porque su compañero venía mucho más radio, su respuesta fue un elocuente «mala suerte».

Insultos a Charlie Whiting

El año pasado se convirtió en una caricatura de sí mismo. Innumerables ‘memes’ inundaron internet por las quejas de Vettel por radio hacia los doblados, las banderas azules, los neumáticos, los rivales y cualquier cosa que no fuera él mismo. El punto álgido llegó en el GP de México, en el que llamó idiota a Alonso, bobo a Sainz y mandó a la mierda a Charlie Whiting, director de carrera y a la postre el juez de la prueba.

Aunque todas estas acciones hablan del carácter de Vettel, nadie puede obviar que es uno de los pilotos con mayor talento de los últimos años. Es el ejemplo perfecto de un corredor creado para y por la victoria, al amparo del gigante Red Bull. Por eso, sus salidas de tono dan gasolina a sus críticos: cuanto más desfasa él, más alto gritan sus acólitos.

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