SPORTYOU

Archivo
23 de septiembre de 2020 23/09/20

Tenis

Un Nadal ansioso

Rafael Nadal cayó derrotado a manos de Fernando Verdasco en la tercera ronda del Masters 1000 de Miami tras una actuación con varios aspectos a analizar. Oportunidades perdidas El Masters 1000 de Miami sirvió para despedir a un Nadal falto de tacto en los momentos importantes. Si en Indian Wells lamentó las pelotas de partido […]


30 de marzo de 2015 TENNISTOPIC - Sportyou

Rafa Nadal

Rafael Nadal cayó derrotado a manos de Fernando Verdasco en la tercera ronda del Masters 1000 de Miami tras una actuación con varios aspectos a analizar.

Oportunidades perdidas

El Masters 1000 de Miami sirvió para despedir a un Nadal falto de tacto en los momentos importantes. Si en Indian Wells lamentó las pelotas de partido entregadas antes de precipitarse ante Milos Raonic, un hombre que nunca le había batido, en Miami el guión siguió un rumbo similar, con la primera derrota de su carrera ante Fernando Verdasco como desenlace. El mallorquín, que lamentó ante la prensa su ansiedad durante largas fases del encuentro, apenas aprovechó tres de sus 12 opciones de rotura, una nimiedad para un restador de su calibre.

Muchas de ellas en momentos decisivos del partido, como el 0-40 que Verdasco logró salvar en el primer juego del segundo set o la opción de quiebre que levantó al abrir el set definitivo, ése en el que terminó por superar la resistencia del mallorquín. Donde Rafa suele morder, siendo año tras año uno de los jugadores con mejores números en aprovechamiento de pelotas de rotura, surgió un Rafael dubitativo, por momentos demasiado tenso.

“Es algo que no me ha pasado durante mi carrera, he sido capaz de controlar la situación y las emociones durante el 95% de mi carrera, pero ahora me está costando mucho. Voy a solucionarlo. No sé si tardaré una semana, seis meses o un año pero voy a arreglarlo”.

Errores por doquier

Un total de 36 imprecisiones figuraron al cierre del encuentro en la cuenta del mallorquín. La cifra más elevada del año sobre una pista de cemento y un número bastante elevado para un jugador de ataque-control como el balear. Sin encontrar la pista con facilidad. El viento no fue un elemento determinante, sino que la falta de tacto fue evidente en Rafael, con gesto de tensión de principio a fin.

“Noto cansancio y tengo la sensación de que no tengo esta confianza en mí mismo, para responder a la bola y saber dónde tendré que moverme o qué hacer… son cosas pequeñas que son difíciles de explicar. Tengo que trabajar de nuevo sobre los nervios, el dominio de mí mismo en la pista. No es un tema difícil de solucionar, voy a seguir intentándolo”.

Nadal salpicó el partido de errores sorprendentes, sobre todo en momentos donde marcar la diferencia: en la primera pelota de rotura del encuentro, la que pudo ponerle con 4-3 y viento a favor, una derecha mordida que se marchó el limbo desde la mitad de pista. Con la primera amenaza sobre su servicio, una doble falta. Y con pelota de set en contra en el primer parcial, una caña que terminó en la grada.

Sin profundidad

El balear, que se achacó falta de actitud durante grandes fases del encuentro, no encontró los metros que suelen ser característicos de sus tiros. Golpeó la mitad de sus golpes situado a más de dos metros del fondo, lejos de buscar con ahínco plantar los pies junto a la línea de fondo y plantear un patrón dominador, difícilmente negociable en canchas duras. Como consecuencia de ellos, más del 70% de sus golpes quedaron lejos del fondo, tomando tierra en las inmediaciones de la línea de servicio, invitando a que Verdasco soltara la mano y lograse hasta 29 golpes ganadores, un número notable ante un jugador con la capacidad de cobertura de pista del balear.

“Ha habido momentos del partido en los que no he estado, y no he estado no porque no quisiera, sino porque estaba con una actitud incorrecta, negativa. Estaba jugando muy nervioso, ansioso. Yo he querido jugar bien cada punto y ganarlo pero no he podido, he intentado estar tranquilo, calmarme, pero no he podido”.

Nuevos enemigos

La gira americana de cemento deja a Nadal con dos partidos entregados de los que dejan huella. Ni Milos Raonic -en Indian Wells-, ni Fernando Verdasco le habían logrado derrotar jamás en pista dura, la superficie dominante del circuito. Un precedente que puede alimentar la confianza de ambos para choques futuros.

A Nadal le espera la tierra batida, la superficie donde siempre multiplicó sus recursos y en la que deberá recuperar la temperatura que a día de hoy falta en su mente y en sus piernas.

Volver arriba