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Vendaval de 45 minutos

El Real Madrid cambió su cara al descanso para arreglar los cuartos de final de la Copa del Rey (3-2). Unos pocos elegidos se pueden permitir echarse una siesta de 45 minutos, encajar dos goles, y mostrar un giro radical en un abrir y cerrar de ojos. Tres sustituciones de José Mourinho y un cambio […]


3 de enero de 2012 José Mendoza - Sportyou

El Real Madrid cambió su cara al descanso para arreglar los cuartos de final de la Copa del Rey (3-2). Unos pocos elegidos se pueden permitir echarse una siesta de 45 minutos, encajar dos goles, y mostrar un giro radical en un abrir y cerrar de ojos. Tres sustituciones de José Mourinho y un cambio de actitud de todos los jugadores propiciaron una imagen tan diferente entre la primera y la segunda parte. Pasó de la mediocridad a un vértigo esplendoroso y brillante. Un ritmo tan alto que sacudió a un Málaga que tenía controlado el duelo y casi la eliminatoria. El balón parado y su orden defensivo se habían impuesto en el Bernabéu hasta que el Madrid apretó los dientes.

La intensidad de los andaluces tuvo sus consecuencias a los diez minutos. Sergio Sánchez remató solo en el segundo palo un saque de esquina. Superó en el salto a Higuaín, pero a su lado tenía a dos compañeros tan disponibles para el remate como él. Un despiste tan monumental como atípico en la defensa blanca. El gol reactivó al Real Madrid, pero no fue suficiente para poner en peligro a su rival. Kaká e Higuaín dejaron en el banquillo a Özil y Benzema, mientras que Callejón ocupó la plaza del lesionado Di María. El Málaga se replegó con muy buen criterio. A su lenta pero experimentada defensa le vino bien el gol. Con todos juntos exhibieron sus virtudes y escondieron sus defectos. Solo concedieron un disparo lejano de un desquiciado Cristiano que despejó Willy. A la media hora se repitió la historia. Esta vez fue Casillas quien falló en la salida. Lo aprovechó Demichelis, que se anticipó e hizo el segundo. Demasiado premio para el Málaga, que sacó petróleo de sus aproximaciones. El resto de la primera mitad fue una tortura para el Real Madrid, que ansiaba la llegada del descanso mientras su rival estaba como en casa.

Mourinho fue valiente y quitó a Arbeloa, Callejón y Kaká para dar entrada de golpe a Khedira, Özil y Benzema. Poco a poco fue enchufándose el Real Madrid y el Bernabéu. Cristiano de tacón y un remate de Benzema al lateral de la red dieron fe. El centro del campo fue blanco ante un Málaga que se acorazó más que nunca. Aguantó el tirón hasta el primer gol, entonces se desmoronó. Khedira aprovechó un balón suelto en las inmediaciones del área para irse de dos rivales y rematar con violencia a la red. Apenas un minuto después Sergio Sánchez falló en una entrega para Willy. Higuaín, siempre atento, se anticipó, recortó al portero y no perdóno. Benzema convirtió el tercero en una jugada que inició Albiol. Su pase lo desvió Higuaín y el francés, que machacó al enemigo con su movilidad, enfiló la portería para anotar de disparo cruzado. El Málaga, comandado por Cazorla e Isco, tuvo dos contragolpes en los que pudo marcar, pero Van Nistelrooy y Rondón no estuvieron acertados. En diez minutos se alteró el guión de la eliminatoria. Así es el Real Madrid, probablemente el equipo más capacitado del mundo para sacar la apisonadora con tanta facilidad después de una primera mitad horrorosa.

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