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22 de Julio de 2017 22/07/17

Opinión

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Un Valencia bipolar en Barcelona


  • 18 de Marzo
    de 2017
  • Chema Mancha

El Valencia CF fue capaz el año pasado de una gesta de mínimos y de máximos a la vez. En las dos visitas de la temporada al Camp Nou llegó a perder una por 7-0 y a ganar la otra 1-2, mostrando de esta manera un trastorno de personalidad múltiple diagnosticado por todos los que analizan al equipo día a día desde el verano de 2015, cuando Peter Lim decidió que sabía de fútbol.

Pensándolo fríamente tienen mérito los dos logros. Lo de la goleada porque desnudó las vergüenzas del proyecto para todos (menos para la empresa propietaria, claro). Fue un shock que aún pervive en la memoria y que no debería ser ni olvidado ni menospreciado por ningún valencianista. Un escarnio, uno de los pocos, en los 98 años de historia que cumple hoy el club.

Por su parte, la victoria 1-2 enseñó que los jugadores, si quieren, cumplen, poniéndolos así en evidencia por la temporada que le hicieron meterse a los aficionados al Valencia entre pecho y espalda. El FC Barcelona llegó líder a ese partido, en la jornada 33, y el equipo visitante supo dominar el juego para llevar el encuentro a su terreno gracias a uno de los goles más bellos del año, anotado por Santi Mina. No fastidió La Liga al Barça, pero a punto estuvo.

En ese correr cuando quieren se sigue moviendo el club. Con jugadores absolutamente escoltados de las críticas gracias a una coraza fabricada con una aleación perfecta de torpeza y soberbia fundida en Singapur. Dirigentes perdidos y promesas esfumadas por los hechos. Han convertido al Valencia en un equipo de mitad de tabla, se han cepillado al cuarto presupuesto de la competición en menos de dos años en los morros del estupor general. Afición unida a duras penas cuando la unta el fango de la miseria clasificatoria.

Ahora llegará Mateo Alemany, supongo de director general, y vendrá precedido de un carro de alabanzas a su independencia. Miau. Espero que al menos, si es que necesita de una estructura, anuncie los nombres y no haga como José Ramón Alexanko el día de su puesta de largo como director deportivo, cuando dijo que iba a tener a ocho ojeadores y, un mes después, aún no tiene a ninguno.

La independencia, con Peter Lim, no se anuncia, se demuestra con hechos. El nombre de Alemany me deja frío. Y mientras tanto el equipo tendrá que correr… si quiere. ¿Qué Valencia saldrá contra el Barça, el del 7-0 o el del 1-2? ¿El que le ganó al Real Madrid o el que hizo el ridículo en el Calderón? 98 años y nunca había tenido que sufrir unos dirigentes que no supieran lo que es un córner. Así va. Lo que hay que ver.

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