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Valdez noquea al campeón

Desalmado, anestesiado, en blanco, así se quedó el Barcelona tras el paso del Hércules con el Camp Nou. Hacía 16 meses que el equipo azulgrana no caía en su campo. La temporada pasada el equipo azulgrana sólo cayó una vez en toda la competición. Dos datos que reflejan la magnitud de la hazaña herculana. En […]


11 de septiembre de 2010 José Mendoza - Sportyou

Desalmado, anestesiado, en blanco, así se quedó el Barcelona tras el paso del Hércules con el Camp Nou. Hacía 16 meses que el equipo azulgrana no caía en su campo. La temporada pasada el equipo azulgrana sólo cayó una vez en toda la competición. Dos datos que reflejan la magnitud de la hazaña herculana. En un ciclo de tanta perfección sorprende especialmente un tropiezo de tamañas proporciones. Nunca se encontró el Barça sobre el campo. Dominó en el primer tramo, pero cuando el Hércules soltó su primera puñalada fue incapaz de reaccionar. Dos horas después, el Real Madrid confirmó el mal día blaugrana al vencer por la mínima a Osasuna.

Sin Xavi, en Iniesta recaía la responsabilidad de tomar el mando. Consciente Esteban Vigo de que Mascherano, debutante, y Keita no tienen la misma facilidad para hacer llegar la pelota a los delanteros, mandó a sus centrocampistas a taponar al manchego. Y lo consiguieron. Ni siquiera en la segunda parte, con Xavi, se sintió agusto el equipo de Guardiola. El técnico azulgrana apostaba por rotar y dio descanso a Puyol, Dani Alves, Busquets, Pedro y el propio Xavi. Enfrente, el Hércules presentaba a sus tres fichajes estrella en el once, Drenthe, Valdez y Trezeguet, que formaban un nada desdeñable arsenal ofensivo.

Desde el principio manejaba la pelota el Barça sin exigencia alguna. El Hércules, encogido en su campo, parecía asustado, obnubilado por su condición de recién llegado a la Liga BBVA y tener como primera visita el coliseo del campeón. Sin embargo, el aplastante dominio culé no conseguía amenazar el área rival excepto en un remate cruzado de Bojan. Adriano y Maxwell pisaban línea de fondo con frecuencia y combinaban en los extremos con Messi y Villa. Pero el Hércules, muy junto y ordenado, aguantaba el temporal sin que Calatayud, muy acertado todo el encuentro, pasara apuros.

Al filo de la media hora, en la prácticamente primera vez que sobrepasaba el Hércules el centro del campo, llegó el primer gol. Una falta lateral se le atragantó a la defensa y el balón quedó suelto en el área. Valdez, el pillo delantero paraguayo procedente del Dortmund, embocó sin apenas oposición. Parecía un accidente, una simple anécdota. Pero el Hércules se encargó de demostrar posteriormente que no lo era. Reclamó Pep en la reanudación a Xavi y Pedro. Ni así se reactivó el Barça, amordazado por las constantes trampas que le planteaba Esteban Vigo sobre el campo. El Hércules no sufría y se animaba. Al contragolpe sentenció, otra vez Valdez, al rematar un centro de Tiago Gomes desde la frontal, mandando el balón lejos de Valdés, apuntando a la escuadra. Noqueado quedó el Barça, sin capacidad para reaccionar. Suele el cuadro de Pep atragantarse a cada regreso de partidos de selecciones, pero el resbalón no tiene excusa. Al final, el Hércules pudo incluso aumentar la ventaja, pero Kiko y, sobre todo Trezeguet fallaron con Valdés vencido. Un derrota sin excusas.

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