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7 de julio de 2022 7/07/22

Ciclismo

Urgencias, alianzas y jardín de infancia

Del inmovilismo al riesgo. Del conservadurismo a la valentía. De revisar el calendario y el libro de ruta del Tour con un suspiro de resignación pensando en lo mucho que resta hasta Paris, a sentir ese cosquilleo que te indica, sin palabras, desde el estómago, que el terreno se acaba y que tu objetivo deportivo […]


20 de julio de 2011 Daniel Cana - Sportyou

Del inmovilismo al riesgo. Del conservadurismo a la valentía. De revisar el calendario y el libro de ruta del Tour con un suspiro de resignación pensando en lo mucho que resta hasta Paris, a sentir ese cosquilleo que te indica, sin palabras, desde el estómago, que el terreno se acaba y que tu objetivo deportivo está más lejos que cerca.

Solo así puede entenderse que, tras ascender Tourmalet, Luz Ardiden, Plateau de Beille, y en tránsito inminente hacia Agnel, Izoard, Galibier, Galibier otra vez y además por Telégraphe, para terminar en Alpe D’Huez, los verdaderos pasos hacia delante, los ataques con la mandíbula apretada y el esfuezo en el rostro, la cabeza ladeada y el jadeo final tras pisar por fin la última línea, la respiración entrecortada ante el micrófono impaciente, se hayan visto ayer en el mojado descenso de col de Manse y hoy en Pramartino. Dos cotas de segunda categoría que devuelven un balance de un par de segundos para Cadel Evans y el minuto perdido de Andy Schleck, muchas energias gastadas por el camino pero sobre todo que descubren las cartas y las ponen sobre la mesa.

Mientras Voeckler resiste como puede, paseito por el patio de una casa particular hoy incluído, frustrado por dejarse segundos innecesarios cuando en dos días perderá minutos, Contador se siente fino y no da la carrera por perdida. A falta de apoyo en su propio equipo, a medias por amistad, a medias por intereses comunes, ha contratado a Samuel Sánchez como apoyo. Las intenciones de Alberto son conocidas en todo momento por el asturiano, se relevan y, como hoy, chocan las manos tras entrar en meta. De otro lado los hermanos Schleck, que reconocen sin rubor que no les gustan (por no decir que son torpes) el mal tiempo, la lluvia o los descensos. Pues para qué contar lo que les espera en los Alpes a más de dos mil metros de altitud. Un día duro en la oficina.

A dos ciclistas que han ganado etapas de alta montaña en el Tour, aspirantes y únicos verdaderos rivales de Contador en los últimos años, talento y clase para la bicicleta, declaraciones así no les hacen ningún favor. Son pueriles e infantiles, descubren carencias que por conocidas no deberían asumirse sin más, al tiempo que siembran esa imagen de ciclistas mimados, cómodos o «de último puerto», cuando normalmente son valientes y generosos en el esfuerzo. Entre medias de todos ellos Cadel Evans, siempre en su sitio, tirando cuando debe, acompañando en cualquier caso, mejor colocado que nadie. Llega al tramo decisivo dispuesto, falta saber si atenderá, esta vez, la llamada de la alta montaña, esa que últimamente le encuentra con frecuencia comunicando.

La cercanía de los Alpes no debe esconder una nueva etapa del Tour de Noruega, ese que Thor Hushovd y Boasson Hagen corren por su cuenta y manejan con una autoridad que ya hubieran querido para sí sus antepasados vikingos. EBH se metió, de nuevo, en la escapada buena del día y la gobernó como y cuando quiso. No necesitó esprintar con nadie, más alla de ofrecer una lección en los últimos kilómetros de inteligencia, fuerza y habilidad. Le esperamos la próxima primavera por Flandes y Árdenas.

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