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17 de febrero de 2020 17/02/20

Fútbol

Una generación en busca de doctorado

En la Eurocopa 2004, la que se celebró en Portugal con la sorprendente Grecia como campeona, Alemania tocó fondo al caer eliminada en la fase de grupos. La perspectiva de repetir fracaso en el Mundial de 2006, en el que ejercería además como anfitriona, se cernía sobre un equipo con jugadores veteranos y que practicaba […]


13 de julio de 2014 - Sportyou

En la Eurocopa 2004, la que se celebró en Portugal con la sorprendente Grecia como campeona, Alemania tocó fondo al caer eliminada en la fase de grupos. La perspectiva de repetir fracaso en el Mundial de 2006, en el que ejercería además como anfitriona, se cernía sobre un equipo con jugadores veteranos y que practicaba un fútbol muy distinto al que ha mostrado en la cita de Brasil. Algo tenía que pasar para que no cambiara nada y se repitieran las buenas actuaciones de los alemanes en los anteriores Mundiales. Este giro lampedusiano tuvo nombre y apellido: Jürgen Klinsmann, técnico joven con gusto por el fútbol ofensivo.

Alemania llegó a su Mundial 2006 con algunos de los jugadores que están brillando en Brasil ocho años después. Con Lahm o Schweinsteiger como pilares, el equipo dirigido por Klinsmann sólo doblegó la rodilla en la prórroga de semifinales y ante Italia, a la postre campeona. Klose, que se ha convertido recientemente en el máximo goleador en la historia del torneo de torneos, fue Pichichi con cinco tantos. Comenzó así un ciclo exitoso para Alemania al que sin embargo le falta lo más importante: un título.

La Eurocopa 2008 sirvió para confirmar la buena hornada. Klinsmann había hecho las maletas para dirigir al Bayern de Münich y, sorprendentemente, dejó su puesto a su ayudante en la selección, un desconocido llamado Joachim Löw que continuó con la propuesta de su antecesor. Sólo la España de Luis Aragonés, con aquel gol de Fernando Torres en Viena, fue capaz de apartarla de aquel título.

No fue la única vez que la generación de los Xavi, Casillas o Iniesta alejara de la gloria al combinado alemán. En Sudáfrica 2010 se vieron en semifinales, pero Puyol, con un cabezazo imparable, aplazó el sueño germano. Un sueño que puede cumplirse hoy. En la Eurocopa de 2012, Alemania se quedó también a las puertas de una final, apeada por la renovada Italia de Cesare Prandelli.

Ahora, Alemania busca la matrícula de honor, el doctorado que termine de reconocer unos años de mucho esfuerzo y magnífico fútbol. Argentina, con Leo Messi a la cabeza, es la última piedra en el camino de los germanos. Los pupilos de Löw tienen, además, la posibilidad de ser la primera selección europea en traerse el cetro de campeón de América y de igualar a Italia con cuatro coronas mundiales, sólo una por debajo de Brasil. “Podemos escribir historia”, reconoció este sábado Löw en rueda de prensa. Maracaná dictará sentencia.

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