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22 de octubre de 2017 22/10/17

Mundial de Clubes 2016

Una corona muy sufrida

Copa Mundial de Clubes

El Kashima pone contra las cuerdas al campeón de Europa, que necesitó de la prórroga y de tres goles de Cristiano Ronaldo para llevarse la Copa Mundial de Clubes (4-2)


18 de diciembre de 2016 - Sportyou

El Real Madrid se alzó en Japón con la Copa Mundial de Clubes, como estaba previsto, aunque de una forma que casi nadie podía imaginar. El modesto Kashima, invitado al torneo por su condición de campeón de Liga en el país organizador, puso contra las cuerdas al campeón de la Champions, que no sólo necesitó de la prórroga sino que la alcanzó pidiendo la hora, después de atravesar fases de indolencia, buen fútbol e impotencia, casi a partes iguales.

El panorama blanco se presentaba plácido para cuando, a los ocho minutos, Benzema cazaba un rechace del portero Sogahata a disparo de Modric. El Kashima reaccionó con rapidez y un disparo lejano de Ogasawara. El Madrid controlaba el juego, contenía el entusiasmo japonés y buscaba el segundo sin la menor prisa. Del entendimiento entre Lucas Vázquez, muy activo, y Benzema nacieron algunas de las mejores jugadas, ya que Cristiano Ronaldo se mostraba inusualmente torpe.

El Kashima, pese a la manifiesta diferencia de nivel, seguía en el partido porque el Real Madrid no había hecho gran cosa por sacarle de él. A poco del descanso, Shibasaki se llevó un balón en el área y batió a Keylor Navas de tiro cruzado. Y nada más volver de la caseta, el propio Shibasaki sorprendió desde lejos, con un disparo que entró pegado al poste.

Expuesto a un ridículo mundial, al Real Madrid ya no le quedaba ya más remedio que tomárselo que tomarse el partido más en serio de una vez. El cambio se apreció en la forma de acechar el área, en la de presionar la salida del balón o en la de cortar un contragolpe. El toque de corneta surtió efecto inmediato, con un penalti claro a Lucas Vázquez que Cristiano Ronaldo transformó en el 2-2.

El Real Madrid se volcó sobre el área del Kashima, que no daba abasto para achicar. Zidane esperó hasta el minuto 80 para hacer un cambio: Isco por Lucas Vázquez, que un día más lo había dado todo. Benzema se quedó al mando de las operaciones, con su mejor catálogo. Sirvió la ocasión más clara a Cristiano Ronaldo: le dejó solo ante Sogahata, que evitó el gol con la pierna.

A todo esto, el Kashima no renunciaba a nada y dio dos buenos sustos a Keylor Navas. Si había un equipo que parecía no querer la prórroga, era el japonés. El Madrid, asediado, respiró cuando el árbitro perdonó la amarilla a Sergio Ramos después de haberse llevado la mano al bolsillo de las tarjetas, pero más aún en el 93, su minuto mágico, en el que Yuma tuvo el gol en sus botas y no acertó.

Comenzó la prórroga con las revoluciones mucho más bajas. El Madrid, sin el empuje de Lucas en la derecha, se encomendó a la conducción de Isco, pero lo que le sacó del apuro una vez más fue la clarividencia de Benzema. El francés dejó otra vez solo a Cristiano frente al meta, y el mano a mano esta vez acabó en gol.

El Kashima seguía sin rendirse. En un saque de falta desde el lateral, Yuma estrelló un cabezazo en el larguero y sólo unos minutos después, el partido se le había escapado. En una subida de Carvajal, Kroos chutó, Cristiano cazó el rechace y lo mandó a la red: tercer gol y tercer título de la ‘era Zidane’. Los tres, en la prórroga.

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