Archivo
10 de diciembre de 2018 10/12/18

Opinión

Opinión

Un poquito de fútbol murió el sábado


  • 29 de noviembre
    de 2018
  • Paco Navacerrada

El sábado 24 de noviembre de 2018, debió haberse jugado el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores entre el River Plate y el Boca Juniors. El encuentro se debería haber disputado en el Monumental de River, pero los incidentes en los prolegómenos del choque lo llevaron a la suspensión. Hubo jugadores de Boca que necesitaron atención médica. El partido se suspendió para que se jugase el domingo, pero tampoco se pudo disputar. Ahora se baraja la fecha del 8 o 9 de diciembre en un campo neutral. Vamos, que pase lo que pase y gane quien gane, ya nada será igual después de lo sucedido en las calles de Buenos Aires. Porque, tras los incidentes que han avergonzado a Argentina entera y al mundo del fútbol, un poquito de éste murió el sábado, para pena, dolor y vergüenza de todos los que lo amamos.

No soy dado a sentir mucha simpatía por equipos extranjeros, pero si había alguno que me gustaba ese era River Plate. En River jugaron Alfredo di Stéfano, Quique Wolff, Oscar ‘Pinino’ Mas, Oscar Ruggeri, Santiago Solari o Gonzalo Higuaín. Con River el Real Madrid siempre tuvo una buena relación. De hecho, Exequiel Palacios, según todos los indicios, será jugador blanco en el mercado de invierno. Pero lo que hace una afición la define tal y como es. Y la afición de River se ha retratado como una de las más salvajes de la historia del fútbol. Seguramente esté siendo injusto metiendo a toda la afición de River en el mismo saco, pero el hecho es lo suficientemente grave como para generalizar, porque si el grueso de esa afición no ha repudiado las imágenes que he visto en internet, es que son cómplices de ello. Me refiero a un vídeo en el que se ve a un grupo muy numeroso de aficionados de River, en el que la víctima es un pequeño cerdo, un lechón, vestido con una camiseta con los colores de Boca. El lechón vuela y lo dejan caer al suelo y los malnacidos, además, lo desmembran, al grito de “seguidores de Boca, os vamos a matar”. No pude terminar de ver el vídeo. Y no porque uno no tenga estómago para ver ciertas cosas. Pero me pareció exagerado y gratuito. Exagerado pensar hasta donde llega el nivel de salvajismo del ser humano; gratuito comprobar como se puede torturar hasta la muerte a un animal por el mero hecho de divertirse.

Ignoro si finalmente el partido se jugará o si Boca se saldrá con la suya y le darán el encuentro por ganado tras los incidentes o se disputará en campo neutral. No tengo ni idea. Lo que sí sé es lo que yo haría. Y no es otra cosa que suspender a los dos equipos y dejar el torneo desierto. Y jugar un partido entre Palmeiras y Gremio, los dos semifinalistas, para definir qué equipo representa a América del Sur en el Mundial de Clubes.

Suscríbete a nuestro newsletter

Volver arriba