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28 de agosto de 2020 28/08/20

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Un minuto de locura da un vuelco a la Liga BBVA

A la Liga BBVA 2011-12 apenas le quedaba vida. El Rayo, que no había pisado la zona de descenso en todo el curso, estaba en la Liga Adelante. 0-0 en Vallecas. La situación era desesperada para los madrileños. 0-0 en El Madrigal, el Villarreal se mordía las uñas, pero se creía tranquilo. Y de pronto […]


13 de mayo de 2012 - Sportyou

A la Liga BBVA 2011-12 apenas le quedaba vida. El Rayo, que no había pisado la zona de descenso en todo el curso, estaba en la Liga Adelante. 0-0 en Vallecas. La situación era desesperada para los madrileños. 0-0 en El Madrigal, el Villarreal se mordía las uñas, pero se creía tranquilo. Y de pronto un saque de esquina lo revolucionó todo. Falcao voló al remate como si todavía estuviera por los hados de Bucarest y su cabezazo picado puso patas arriba la tabla. Villarreal, 0; Atlético de Madrid, 1.

El tanto del colombiano llegó a los transistores de Vallecas a toda velocidad. Los gritos se sucedían, al boca a boca le entró un ataque de histeria. Los jugadores del Rayo, volcados en el área de los del Granada, suplicaban. “Dejaros marcar, que nos salvamos los dos, que baja el Villarreal”, parecía leerse en los labios en las conversaciones entre los jugadores de uno y otro equipo. Fue un pellizco de excitación. La pelota quemaba en todos los pies. A Piti se le escapó en la esquina derecha del área. La defensa del Granada le dio una segunda vida con un despeje en falso. El zurdo recortó ya dentro del área y soltó un misil. El balón salió escupido, rebotó en Michu y se volvió en parábola hacia la portería, superando a Julio César. La pelota golpeó el larguero y cayó muerta a la cabeza de Tamudo, quien, a placer (tanto, que estaba en fuera de juego), la empujó a la red. Gol, gol, gol… La tabla dio un vuelco.

El Rayo se agarró a la Liga BBVA. Al Villarreal se le resbaló la salvación de las manos. El público invadió el terreno de juego de Vallecas para fundir su alegría con la de los jugadores, a quitarle la ropa a tirones, a saborear el éxtasis… En Castellón, las lágrimas no se acabaron nunca. Fernando Roig bajó a pie de césped y el estadio empezó a aplaudir. El milagro se desvanecía. Un minuto final cambió la respiración de la Liga BBVA.

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