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6 de diciembre de 2019 6/12/19

Opinión

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Un Dakar de los de antes


  • 01 de enero
    de 2012
  • David Sánchez de Castro

Los aficionados al motor somos -junto a los fans de los saltos de esquí y a los de la NBA- los primeros en disfrutar de nuestra pasión cada primero de año. Es el Dakar el que nos permite vibrar, aunque sea con los resúmenes desde nuestro sofá de casa, de la prueba más dura -con todos mis respetos para pruebas como las 24 Horas de Le Mans, o para el TT Isla de Man- del mundo del motorsport.

Este mismo día 1 de enero, los pilotos más atrevidos saldrán de Mar de Plata para, los que queden, llegar a la inédita meta en Lima y sumar así en su palmarés una de las muescas que todo piloto de los de verdad querría tener en su revólver. Este año, además, un español cuenta con muchas papeletas para lograr la victoria en motos, y en su caso por tercera vez. Marc Coma, aunque él se quite este papel, es el gran favorito de cara a la victoria final. En coches, entre Peterhansel (sentíos viejos: su primera participación en el Dakar fue en 1988), Al Attiyah o De Villiers se disputarán una victoria en la que se disputará con sangre, sudor y lágrimas. Literalmente.

Esta edición de 2012 tiene un sabor especial para los románticos que, como yo, echan de menos esas dunas de Mauritania. Los organizadores han tenido el acierto de buscar los orígenes a la hora de pensar el recorrido, y en lugar de tener que aguantar tediosas etapas por carreteras o caminos de tierra cuyo máximo peligro era no perder la orientación. El único descanso lo tendrán en Mar de Plata en la salida, en la única jornada de descanso, el día 8 de enero, y en la llegada a Lima. Empezarán por las playas del Atlántico por la Pampa argentina, cruzarán hacia los Andes y se enfrentarán al peligrosísimo Atacama, para finalizar cruzando las líneas de Nazca de Perú y coronar, el 15 de enero, en la capital.

Las dunas vuelven a ser protagonistas de un rally que por motivos completamente extradeportivos salió de África, por desgracia. Esperemos que, con la recuperación del espíritu más puro del Dakar, vivamos de nuevo las emociones que otros años se nos privaron. Y es que, para los aficionados al motor que aún no han gozado de esta prueba, les invito a que se enganchen este año. Pocas oportunidades mejores han tenido.

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