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27 de Junio de 2017 27/06/17

Motor

Toyota prolonga su maldición con Le Mans

El equipo japonés ha intentado ganar 18 veces las 24 horas, pero sigue negado ante la victoria pese a contar con mejores y más armas que nunca


19 de Junio de 2017 David Sánchez de Castro - Sportyou

“Tú no eliges ganar en Le Mans, sino que Le Mans te elige a ti”. Esta frase, o muy aproximada, es un viejo dicho que recorre el paddock del circuito más mítico del mundo cada temporada. Las 24 horas de Le Mans no perdonan a nadie, pero en los últimos años está siendo especialmente cruel con Toyota.

El fabricante nipón llegaba a la edición de 2017, la 85ª, como el gran favorito. En 2016 se quedaron a tres minutos y 21 segundos de la victoria, en uno de los finales más crueles que se recuerdan de la historia del deporte. Kazuki Nakajima se convertía en la víctima de la mecánica, esa cruel asesina no tan disimulada que es capaz de matar las ilusiones (y las inversiones) de un gigante como el Aichi. Por eso, para este año echaron el resto: iban a ir a ganar, costase lo que costase. Si tenían que llevar un coche más para aumentar las probabilidades, lo hacían. Si tenían que doblar el presupuesto, lo hacían.

El mismísimo Akio Toyoda viajó al circuito de La Sarthe para ver en directo el que iba a ser la culminación de un sueño que arrancó 1987, cuando corrieron por primera vez. Desde entonces a hoy, han tenido 6 ocasiones muy serias para conseguir la victoria: 1994, 1998, 1999, 2014, 2016 y 2017. Bajo diferentes configuraciones de la carrera, con coches de diferentes características, por H o por B, no han logrado bañarse en champán desde lo más alto del podio de Le Mans.

Lo ocurrido entre las horas 12 y 13 de carrera de este año fue digno de estudio paranormal. En apenas dos horas los tres coches se quedaron fuera de opciones de victoria. No sólo eran las lágrimas de un gigante que se hundía, sino que además también hacía tambalear las mismas bases de la creación del equipo. Son muchos años intentándolo sin éxito, y este año sin Audi parecía incluso más fácil. El coche 7, el favorito, tenía una avería en el tren delantero de su coche que le obligaba a abandonar. Algo parecido fue lo ocurrido al 9, que también se tuvo que meter en boxes para dar por concluida su participación.

Toyota no tiene nada que hacer en Le Mans, pese a la pole más rápida de la historia, no pudieron controlar los intangibles. Esos que le dejaron fuera de los puestos de arriba, en favor de un Porsche y de los sorprendentes LMP2. La maldición que persigue a Toyota sigue muy vigente, y la mejor forma de exorcitarlo es ganando, por fin, la prueba de resistencia que da sentido a todo el campeonato. De momento, tendrán que esperar a 2018… si no se arrepienten antes y deciden irse a casa.

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