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17 de junio de 2019 17/06/19

Opinión

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Torres, un arma de triple filo


  • 25 de diciembre
    de 2014
  • Iñaki Cano

Si opino que Fernando Torres no está en sus mejores momentos futbolísticos, no creo que esté mintiendo ni molestando a sus muchos fans entre los que me encuentro, pero el regreso de Torres al Atlético de Madrid es un arma con triple filo. Para él, para el club y especialmente para Diego Pablo Simeone. Desde el final de la pasada campaña, Simeone y ante la marcha de Diego Costa, insistió en el fichaje de Fernando por el club colchonero. Entonces no pudo ser y ahora depende de si Cerci acepta irse al Mílan. Este trueque puede dejar heridos de “muerte” si sale mal, a todos los implicados. Ni el Atlético es el que dejó Torres cuando se fue ni él tampoco está para lo que exige el argentino.

Fernando Torres es un excelente jugador con la autoestima por los suelos. Por culpa de su bajón de juego y con la llegada de Mourinho al Chelsea, el de Fuenlabrada tuvo que marcharse por la puerta de atrás de la Premier a una liga en la que no ha rascado bola.

Ahora en sus peores momentos futbolísticos, regresa al Atlético de Madrid porque lo quiere su entrenador. Y sobre él recaerán todas las culpas si Torres tampoco rinde en el club de su vida. Es una apuesta personal y arriesgada del argentino que no todos los que mandan la ven con el optimismo que el Cholo.

La autoestima de “El Niño” está por los suelos. La ilusión sí está intacta y tiene plena confianza en el entrenador que ya le ha dicho que con él, volverá a ser el que fue. Por mucha psicología y poder de convicción que tenga Simeone y que ya ha demostrado con otros, es muy difícil que pueda conseguir que regrese el mejor Torres.

El tiempo le dará o quitará la razón. Simeone desde su llegada al club ha ido superando etapas de alta montaña pero está es de aúpa. Y si lo consigue deberán levantarle un monumento en el Calderón y en casa de Fernando Torres otro. Y es que este “turrón” que regresa a casa por Navidad, está muy, pero que muy duro y no hay dentadura que a priori, pueda masticar.

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