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20 de septiembre de 2020 20/09/20

Tenis

Robredo, un maratoniano con raqueta

Tommy Robredo ya está en octavos de final del Masters 1000 de Indian Wells. Tras dos meses coqueteando con las lesiones y sin resultados dignos de su nivel, se ha impuesto al kazajo Golubev (héroe de la Copa Davis hace una semana) y al búlgaro Dimitrov. Y lo ha hecho, a su manera: alargando el […]


18 de marzo de 2015 TENNISTOPIC - Sportyou

Tommy Robredo

Tommy Robredo ya está en octavos de final del Masters 1000 de Indian Wells. Tras dos meses coqueteando con las lesiones y sin resultados dignos de su nivel, se ha impuesto al kazajo Golubev (héroe de la Copa Davis hace una semana) y al búlgaro Dimitrov. Y lo ha hecho, a su manera: alargando el partido e imponiéndose en el parcial definitivo. Territorio Robredo.

Y es que Tommy no se rinde. No lo hizo cuando cayó al puesto 470 del ránking mundial. No lo hace cuando está dos parciales abajo y la derrota acecha. En Nueva York, Bolelli. En Londres, Koubek. En Melbourne, Zverev. Y en París, Hewitt, Sijsling, Monfils y Almagro. Siete remontadas heroicas en los cuatro torneos del Grand Slam. De hecho, en Roland Garros 2013 firmó tres lecciones de épica para meterse en cuartos de final, y se llevó dos premios: la ovación unánime del público francés y un récord de 1927 (levantar dos sets en contra en tres partidos consecutivos).

“Marathon man”, le bautizó entonces la prensa internacional. “Gusto, gusto, no le he cogido. Preferiría ganar en tres sets”, respondió él. ¿Cómo se consiguen 16 victorias en los 20 partidos que ha jugado a cinco parciales? “De joven corría mucho y cuando llegué al CAR, con 14 años, me hicieron la prueba de esfuerzo y vieron que tenía un buen fondo. Me recomendaron correr maratones, pero preferí el tenis”.

Eso sí, de los entrenamientos dignos de cualquier atleta, no se escapó… “Tenía un preparador físico que nos subía al coche y nos llevaba a la otra punta de Olot (su pueblo, en Girona). Y nos decía ‘tenéis que pasar por aquí, por allí y por allí; si no, castigo’. Se escondía detrás de los contenedores de basura y si alguna vez no lo hacíamos, nos pillaba. Y a volver a empezar…”. ¿Te pilló alguna vez? “Era bastante bueno yo, la verdad”. ¿Escondiéndote o corriendo? “Las dos cosas”, sonríe.

Es la sonrisa de un tenista que ha vuelto a renacer de sus cenizas. De sus lesiones. Una vez más, la enésima. “Cuando llegué no estaba jugando muy bien, pero entrené cinco días muy duro para ver si cogía mi nivel. Hoy ha sido el primer partido del año que he jugado bien… Bueno, muy bien, la verdad. Para ganarle a Dimitrov hay que jugar muy bien. Y nada, contento y luchando cada día a ver si recuperamos mi nivel. Cuando no entrenas es difícil competir bien, y he estado dos meses lesionado. Pierdes el ritmo, te pones lento, empiezas a fallar y la cabeza hace mucho daño”.

32 años y sigue corriendo detrás de una pelota sin descanso. ¿Retirada? Aún no. “Somos unos privilegiados. Poder ganarnos la vida haciendo lo que nos gusta y en un mundo espectacular. Estás fuera de casa, pero viajas por el mundo, a ciudades espectaculares, los fans te reconocen… Es muy fácil trabajar en una cosa que amas”. Con un objetivo muy claro: “Mi meta es disfrutar cada día. Ya he hecho mucho en el tenis. Podía haber hecho más y podía haber hecho mucho menos. Así que mi meta es salir a la pista, dar mi máximo y disfrutar. Eso es lo que me queda”.

Milos Raonic tiembla en California. Sabe que si quiere estar en cuartos de final de Indian Wells tendrá que correr más que nunca para derrotar a Tommy Robredo. Maratones con raqueta.

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