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21 de octubre de 2021 21/10/21

Champions League

Sufrida victoria del Atlético en Holanda

Saúl Ñíguez

Los del 'Cholo' ganan por 0-1 ante el PSV con un golazo de Saúl, pero acabó pidiendo la hora en la recta final


13 de septiembre de 2016 - Sportyou

«Entonces había una situación importante que eran los goles», respondía Diego Pablo Simeone al ser preguntado por los octavos contra el PSV de la temporada pasada. Sonaba a que un empate le bastaba… pero por descontado el gol de Saúl Ñíguez, el Atlético de Madrid demostró desde el principio que a Holanda no fue de turismo. Al menos la primera parte.

Allí todos van en bicicleta menos los del ‘Cholo’, que empezaron como una moto con una presión asfixiante, controlando el partido y moviendo el balón con velocidad. La entrada de Nico Gaitán por la derecha estaba desequilibrando toda la zaga holandesa. Los primeros 15 minutos era un monólogo atlético con el mismo patrón: pared por la derecha para irse hacia dentro o abrir a la izquierda. Filipe Luis y Koke avisaron, el Atlético se estaba comiendo al PSV… pero no se lo acababa de tragar.

Y así fue cómo poco a poco transmitía la sensación de un déjà vu -con la diferencia de que esta vez no había temor a la prórroga-. Hasta el filo del descanso, hubo alrededor de 20 minutos sin apenas ocasiones. Pero como diría el hijo a la madre que encuentra revistas de contenido erótico, no todo es lo que parece. Todo lo que no hubo en ese intervalo ocurrió al filo del descanso.

Tras otra ocasión que falló Kevin Gameiro, Saúl abrió la lata en el 43′ con un disparo desde la frontal del área saltando cual Marco Van Basten. Mientras celebraban el gol, Propper se quejaba del cabezazo que se dio con Giménez y le dejó media cara ensangrentada. Tres minutos más tarde, Narsingh consiguió hacer creer al árbitro que Giménez le hizo penalti y Oblak se marcó un paradón, causando una sensación agridulce entre los colchoneros: inmediatamente, todos se acordaron de la final en Milán.

En la segunda parte, el PSV no dispuso de ocasiones claras, pero la renta era mínima y cualquier centro del rival era un peligro a tener en cuenta. De hecho, al final acabó pidiendo la hora. De no haber sido por Gameiro, al que se le está poniendo tímidamente cara de Jackson Martínez, el Atlético habría podido acabar con más tranquilidad sin sufrir en cada acción del rival. Como ante el Celta, se zafó del rival en el 53′ dentro del área con calidad… pero la falló de nuevo. Mientras, Fernando Torres miraba desde el banquillo con rostro serio. Aquí, quizás sí que todo es lo que parece.

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