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24 de junio de 2019 24/06/19

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El Barcelona, sin puntería, se queda sin paraíso

El Barcelona hizo casi todo para sentenciar la eliminatoria en el Emirates. Se olvidó lo más importante: el gol. La mala puntería y la velocidad del Arsenal, que nunca se rindió, le castigó en el tramo final. Messi falló varias ocasiones muy claras y, cuando parecía que el Arsenal estaba entregado, dos contragolpes dieron vida […]


16 de febrero de 2011 José Mendoza - Sportyou

El Barcelona hizo casi todo para sentenciar la eliminatoria en el Emirates. Se olvidó lo más importante: el gol. La mala puntería y la velocidad del Arsenal, que nunca se rindió, le castigó en el tramo final. Messi falló varias ocasiones muy claras y, cuando parecía que el Arsenal estaba entregado, dos contragolpes dieron vida a la eliminatoria. Fue en un partido de traje y corbata, de finura y precisión, como la temporada pasada, pero más competido y vertiginoso. Los chicos de Wenger no tienen nada que ver con el equipo del año pasado. Con Cesc en plenitud, un Wilshere fantástico, y un Koscielny muy sólido, este Arsenal demostró que puede competir con la élite europea. Sigue siendo joven, pero ha madurado en sus ideas. Es más compacto, más ordenado, mucho más serio. Dos acertadas decisiones de Nasri y Van Persie al final premiaron el planteamiento ambicioso de Wenger. Pese a todo, el equipo de Guardiola fue superior. Rozó por momentos el 70% de la posesión y amenazó la portería rival con más frecuencia.

De inicio, el duelo táctico era visible. Cesc se pegaba a Busquets cuando el Barcelona intentaba sacar el balón. Wenger juntó líneas para combatir el triangulo Xavi-Iniesta-Messi, adelantando así la defensa. Le funcionó por unos minutos, pues propiciaba pérdidas de balón de un Barça desnortado y se plantaba así con mucha facilidad en el área contraria. Tuvo así dos claras ocasiones el cuadro local. En la primera, Van Persie se topó con Valdés, en la segunda, Cesc lo hizo con Abidal. Wilshere guiaba la transición y Walcott corría.

El Barça estaba en aprietos, pero ante un equipo tan bueno, algún riesgo tenía que correr Wenger. La defensa adelantada era el peaje que pagaba el Arsenal para poner la soga al cuello del Barça. Ya Messi avisó al cuarto de hora plantándose ante el prometedor Szczesny, pero cruzó demasiado el remate. Inmediatamente después del providencial despeje de Abidal, el Barça encontró otro hueco. Piqué filtró un pase hacia Messi, que tuvo tiempo de sobra para darse la vuelta y levantar la mirada. Primer pecado mortal de la defensa ‘gunner’. Clichy reculó más que los centrales. Segundo pecado mortal. Villa lo vio, y Messi también. El asturiano encaró a Szczesny y le batió de tiro raso. Con esa facilidad aprovecha el Barça dos errores de concentración en la defensa rival.

Con ventaja de por medio, el Barcelona se exhibió hasta el descanso. Ofreció un curso de posesión de balón con velocidad y aprovechamiento de los espacios. Fútbol total que no encontró el premio de un segundo gol. Lo tuvo cerca Pedro a centro de Villa, y después Messi. El argentino cabeceó a la red, pero la jugada quedó anulada por un fuera de juego inexistente. El Arsenal volvió a ser agresivo en la reanudación. Wilshere, Nasri y Van Persie tuvieron cerca el empate, pero el Barça recuperó pronto el control del partido. Messi, otra vez, pudo sentenciar en una doble ocasión. Primero se topó con un defensa y, en la continuación de la jugada, a pase de Iniesta, remató al lateral de la red.

Tan extraño fue ver a Messi fallar esas ocasiones como al Barça perder el control de un duelo que tenía encarrilado. Wenger arriesgó en los cambios. Dio entrada a Arshavin y Bendtner, desprotegiendo su defensa, pero le resultó. Clichy encontró el desmarque de Van Persie a la espalda de Piqué, y el holandés remató con violencia al palo corto. Victor Valdés esperaba el centro y se comió el disparo. Poco después, con el Barcelona buscando el segundo, el Arsenal le volvió a castigar al contragolpe. Nasri se internó por el perfil derecho. Estaba demasiado escorado, así que esperó ante la presión de Abidal, levantó la vista y encontró a Arshavin. El ruso embocó con el interior y a contrapié. Con el partido instalado en el desorden, Bendtner, Dani Alves y Messi pudieron marcar. Con 2-1 acabó un partido magistral, bien planteado y bien jugado por dos equipos que miman el balón. Como siempre ocurre en este deporte, la puntería manda. El Arsenal tuvo más, y arranca la eliminatoria con ventaja.

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