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17 de noviembre de 2019 17/11/19

Opinión

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¡Sí, señor!


  • 11 de septiembre
    de 2019
  • Iñaki Cano

Algunos en la vida alcanzan cimas que ni en sus mejores sueños podrían haberse imaginado pero que, gracias a la obediencia, la alcanzaron. En la vida es muy caro negarse y, aceptando órdenes un poco o bastante descabelladas, algunos alcanzan puestos desde donde se permiten mirar a los demás desde las alturas. Es desde esa altura ficticia donde confunden la realidad por una virtual que más tarde o temprano les bajará del frágil pedestal al que les izó el amo gracias a decirle: “Sí, señor”.

Peter Lim, dueño del Valencia CF, está legitimado por obra y gracia de los 196 millones de euros que invirtió en hacer y deshacer en el club valencianista. Allá cada cual con su dinero. Desde Singapur, el multimillonario propietario puede decidir lo mejor y lo peor para su juguete. Pero, sinceramente y desde la distancia, a Marcelino le podía haber despedido en verano y no justo antes de un Barça-Valencia, si es que lo que busca para su juguete son resultados deportivos. Ahora que si lo que busca son genuflexiones, que más da la fecha.

Algunos nunca hemos sido propicios al “Sí, señor”, y así nos ha ido a veces, pero no nos duele el cuello ni las rodillas. A veces hay que inclinarse porque lo que te piden es aceptable o menos vergonzoso para el honor de cada uno, pero en otras no compensa vivir holgadamente si a cambio hay que tragar con lo que diga el Lim de turno. No. Como decía aquél: “Prefiero morir de pie que vivir de rodillas”.

Señor Lim y demás aduladores y genuflexos: no es bueno creerse el dueño del universo porque al final del camino todos terminaremos igual de desnudos. Unos enterrados y otros quemados, pero todos sin nada con lo que doblegar a los demás. Marcelino García Toral, que habrá cometido errores bajo el todo poderoso mandato del amo del Valencia, podrá pasar calamidades en el futuro pero vivirá sin dolor de cervicales por inclinar su cabeza diciéndole “sí, señor”. El Valencia CF, señor Lim, será suyo por dinero, pero hay personas, voluntades, sentimientos y corazones que ni con todo el oro de su cuenta corriente podrá comprar.

Me gusta que a los poderosos del mundo aún podamos algunos decirles: “No, señor. Métase usted su dinero dónde le quepa y ahí se queda”. Para eso hay que valer, aunque mañana no tengamos para pagar la hipoteca. Quizá mañana el dueño gane la Champions y LaLiga con los obedientes que hoy le sirven, pero ya les aviso que lo que le ha pasado a Marcelino puede sucederles a ellos en cuanto no se inclinen ni dobleguen ante el todopoderoso amo del cortijo, o en este caso ‘la barraca’ que. sin faltarle al respeto al Valencia CF, tiene más historia y sentimiento que millones de dólares la cuenta de Peter Lim.

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