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24 de septiembre de 2018 24/09/18

Opinión

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Sara Carbonero, tuiteada


  • 20 de junio
    de 2012
  • Daniel Llagüerri

Sara Carbonero, en un partido de la EurocopaCada partido de la selección española se ha convertido para Sara Carbonero en una especie de suplicio a través de twitter. El humor, ácido y sarcástico, de muchos españoles ante cada intervención de la periodista cuando juega España, se encarama a lo más alto del treding topic. La imagen final es de guapa, tontita y que está ahí por ‘algo’.

¿Qué ha pasado para que una periodista que despuntó por su desparpajo, soltura y conocimientos, ahora esté cuestionada y ninguneada por muchos tuiteros?.

Sara Carbonero llegó a T5 al área de deportes. Fichaje estrella. Y lo hizo bien. En una sección, la de deportes, en la que en casi todos los medios predomina una especie de machismo encubierto, la periodista se abrió paso, con su experiencia acumulada en MARCA radio y tv, y fue asignada, para cubrir la banda de la selección, en el Mundial de Suráfrica. Allí se produjeron dos cosas clave: se le adjudicó un papel secundario y creció su noviazgo con Iker Casillas. El famosísimo beso del capitan de la selección, en directo, debió ser el final de su paso por la banda de los partidos, pero algunos creen (ilusos!) que hay que colocarla alli , otra vez, para que se repita la historia.

La fama de Sara ha crecido espectacularmente en los dos últimos años, novia oficial de Casillas, protagonista de spots publicitarios y referente de muchas jovencitas cuando acuden a comprar moda, pero en su carrera profesional, periodista, sigue haciendo lo mismo o menos y postergada… a la banda.

Tras el Mundial, Carbonero merecía en esta Eurocopa algo más, pero con Castaño en la banda ha quedado desplazada, oscurecida en su trabajo y, mientras uno interviene permanentemente, ella está a la espera de las preguntas del narrador. De ahí esas frases repletas de sarcasmo en twitter : “Cómo esta el césped”. Responde ella: “Mojado” y el narrador cierra con un “gracias, Sara”.

Sara Carbonero, merece un respeto por parte de los tuiteros y de sus jefes que no han sabido darle su espacio o incluso pasar a otros cometidos, dejando, quizás el fútbol. O, ¿por qué no? dedicándose de lleno al mundo publicitario. Ella dirá que le gusta su profesión, que quiere seguir siendo periodista, pero… querida Sara, hay mucho envidioso suelto y ser novia del portero de la selección y del Real Madrid, ser guapa y, además ser periodista deportiva (si retoma o le permiten aquel desparpajo que tenía en sus comienzos), coloca el listón muy alto… para criticones y mediocres.

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