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20 de octubre de 2018 20/10/18

Opinión

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Sandro Rosell no es tan favorito


  • 17 de noviembre
    de 2009
  • Quim Doménech

Ya fluye el ambiente electoral. El sillón de presidente del Barça resulta más apetitoso que nunca. A pocos meses para que los socios voten al sucesor de Joan Laporta, la carrera ya ha empezado para todos los que quieren dirigir al Barça hasta 2016.

Resulta que de la actual junta directiva saldrá una candidatura con el objetivo de mantener las líneas maestras del proyecto liderado por Laporta. Un proyecto que pocos dudarán que ha llevado a la entidad a la famosa “primera línea deportiva y mediática mundial” prometida en la campaña del 2003. El candidato escogido es Alfons Godall, amigo de infancia de Laporta y compañero desde que empezaron juntos su andadura por el “entorno” barcelonista. En esa candidatura irán más directivos de la actual junta y también Xavier Sala i Martín. A estas alturas, quedarán pocos que no hayan escuchado este nombre. En primer lugar porque hablamos de una eminencia en materia económica (doctor en Harvard, catedrático y profesor de la universidad de Columbia) desde mucho antes de vincularse al Barça. Recientemente ha sido más protagonista por unas declaraciones que él mismo se ha encargado de desmentir y que adjunto al final de este artículo* para que todos los lectores de SportYou tengan acceso a ellas y dispongan de una versión más amplia de la que se ha publicado.

Godall y Sala Martín formarían un tándem en el que el primero encarnaría la figura de representante institucional y cabeza visible mientras que el segundo tendría un papel destacado en la gestión del club.

A día de hoy parece que la campaña será un duelo entre esta candidatura y la que liderará Sandro Rosell, si es que finalmente confirma lo que anunció durante la moción de censura.

Ya aparecen las primeras encuestas en medios de comunicación, que distan bastante de las que se han encargado de forma privada tanto por unos como por otros.

Y aunque la campaña será larga e intensa, lo cierto es que Sandro Rosell no es tan favorito como parece a través de opiniones de algunos periodistas que se van posicionando. Tiempo habrá para analizar el contexto, pero no hay que olvidar que con Laporta como presidente, la masa social ha aumentado de forma considerable, es decir, habrán muchos nuevos socios que podrán votar por primera vez. Y si uno de los motivos que más han servido para cargar contra Laporta es sus reacciones desmesuradas y sus manifestaciones políticas, lo cierto es que Godall es el polo opuesto en cuanto a carácter y aunque mantienen la misma ideología, para Godall la política no es una prioridad vital.

La campaña no se presume limpia. El debate, tan acalorado como necesario. Pero el proyecto de continuidad ya se ha empezado a gestar. Sandro Rosell no lo tendrá fácil.


Desmentido de Xavier Sala i Martín

“Sí que, en el transcurso de la entrevista, pronuncié la palabra cazurro. Aparece en el contexto de una pregunta:

-¿Cómo ves el estado del independentismo catalán?

Mi respuesta oral (no la transcrita por el periodista) fue:

-“Por un lado, hoy día ser independentista es complicado porque los que lo son abiertamente son perseguidos y maltratados. Mira, si no, lo que les ha pasado a Oleguer, Joel Joan i Joan Laporta. Como nadie quiere ser mártir ni quiere ser maltratado, eso tiende a reducir el número de independentistas. Por otro lado, sin embargo, existen los boicots a los productos catalanes, los que dicen que se prohíbe a los niños hablar español en las escuelas y se les pone una pistola en la cabeza para que hablen catalán,… Todo esto es tan bestia y lo que dicen es tan claramente mentira, que quitan las ganas a muchos de ser unionista. Y los que hacen eso son unos cazurros porque van contra su propia causa y tienden a generar más independentismo”.

El calificativo de “cazurro”, pues, no estaba dirigido a todos los españoles sino solamente a los que maltratan a una parte de sus ciudadanos con unos objetivos claros.

Dicho esto, pido perdón a todos mis amigos españoles y a los españoles de bien (los que no mienten, no atacan, no denigran y no boicotean) si se han sentido heridos por mis palabras. Insisto, mi intención no era insultarles sino señalar que las acciones de algunos de sus conciudadanos eran contraproducentes para su propia causa”.

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