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17 de agosto de 2019 17/08/19

Opinión

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Rubiales y Tebas no buscan el bien del fútbol


  • 10 de agosto
    de 2019
  • Iñaki Cano

Siendo más partidario de Luis Rubiales que de Javier Tebas, he de sincerarme y decirles que no me gustan las victorias por las bravas cuando se pueden lograr negociando por el bien de todos y no por el prurito del triunfo por el triunfo. No me gusta que el nuevo presidente de la Real Federación Española quiera arrasar con todo lo establecido, incluidas las que estaban bien. Tengo la triste sensación de que pretende impedir que vuelva a crecer la hierba por donde pisa, como el caballo de Atila o como un elefante en una cacharrería.

La guerra entre Tebas y Rubiales puede perjudicar a ambos y especialmente a todos los habitantes del mundo del fútbol. Jugadores, clubes, directivos, trabajadores y aficionados pueden salir mal parados de ese enfrentamiento personal. Los dos presidentes, escudándose en las instituciones que representan y en el bien del fútbol, no cesan de equivocarse. Si de verdad buscaran el bien del fútbol, Rubiales y Tebas ya lo habrían solucionado. Pero a los dos sólo les preocupa demostrar al mundo quién es el más macho, por no decirlo de una manera más grosera y que seguramente terminaría en el juzgado.

Tebas y Rubiales son exactamente iguales. Lo único que buscan es ganar más y no hablo precisamente de cariño o reconocimiento. Si fueran sinceros, se habrían sentado, lo habrían solucionado, se habrían repartido los éxitos y aquí paz y después gloria. Pero no. Los clubes, con Tebas a la cabeza, amenazan con no empezar LaLiga y Rubiales, engañando al personal, se adjudica la victoria por una sentencia judicial salomónica, que viene a decirles: “Ni para ti, ni para él y, por favor, dejadnos en paz, que bastante tenemos ya con los de la Carrera de San Jerónimo”.

Tebas y Rubiales se acusan de ser ineptos en sus cargos y de ponerles palos a las ruedas del fútbol español. Denuncian trampas en sus respectivas gestiones  y, si fueran ciertas, harían saltar los palacios desde los que gobiernan; si fueran ciertas, deberían ir a los juzgados a denunciar las fechorías de uno y del otro, en vez de utilizar las redes sociales para hacérselo saber al mundo.

En resumen, y por el verdadero bien del fútbol, pediría públicamente que, si hay algún aspirante mejor, se presente. Aunque me atasquen la puerta de entrada, porque no creo que pueda haber peores dirigentes para el opio del pueblo.

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