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19 de agosto de 2019 19/08/19

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El regreso de Luciano Spalletti al banquillo de la Roma

Regresaba Luciano Spalletti al banquillo de la Roma, aunque no pudo pasar del empate frente al colista de la Serie A (1-1 contra el Hellas Verona). La racha negativa por la que atravesaba el equipo capitalino precipitó la salida de Rudi García, si bien es cierto que no es habitual que, como estaba ocurriendo con el […]


18 de enero de 2016 David de la Peña - Sportyou

Luciano Spalletti

Regresaba Luciano Spalletti al banquillo de la Roma, aunque no pudo pasar del empate frente al colista de la Serie A (1-1 contra el Hellas Verona). La racha negativa por la que atravesaba el equipo capitalino precipitó la salida de Rudi García, si bien es cierto que no es habitual que, como estaba ocurriendo con el técnico francés, se produzca un periodo de estabilidad en un club que se ve envuelto en una histeria a nivel de ambiente casi permanente. Fue el recién llegado Spalletti el último que sí consiguió continuidad -estuvo en el banquillo del Estadio Olímpico entre 2005 y 2009- y la gran temporada debut de García situaba al ex preparador del Lille como el claro sucesor a nivel de continuidad. La salida de los Sensi y la llegada de inversión norteamericana precipitaron un torrente de fichajes que no se tradujeron en el ansiado equilibrio. Ni Luis Enrique ni Zeman alcanzaron los resultados esperados, y aunque sí puede tildarse de exitoso el primer año de Rudi García, su destitución en el ecuador de la presente temporada vuelven a abrir el interrogante acerca de la solidez del proyecto.

En el aspecto positivo está el retorno al banquillo de un hombre muy querido por la hinchada, que conoce bien la casa y que regresa con experiencia internacional después de su paso por el Zenit de San Petersburgo. Entre 2005 y 2009 la Roma ganó dos Copas de Italia y una Supercopa, aunque lo que mejor recuerdo quedó entre los tifosi fue el de un equipo que practicaba un fútbol bastante dinámico, de buen trato de balón y en líneas generales, de perfil ofensivo. De hecho, Spalletti fue un hombre decisivo en la evolución de la carrera de Francesco Totti, utilizándole como falso 9 y ayudando de esta forma a que el sistema lograse tener mucho tiempo la pelota en campo rival y que la calidad asociativa aumentase. La utilización de hombres de ese perfil como David Pizarro -uno de los mejores organizadores del fútbol italiano en los últimos años- fueron fundamentales para lograr que la idea, además de agradable de ver, fuese efectiva.

Sin David Pizarro, el perfil más parecido para ofrecer soluciones similares es Miralem Pjanic, y en el primer partido de Spalletti quedó claro que el futbolista bosnio está llamado a ser fundamental. La Roma jugó frente al Hellas Verona con un 4-2-3-1, con Pjanic en el doble pivote y con claro protagonismo a la hora de ser el receptor de todos los primeros pases. Spalletti quiere que todo el inicio del juego pase por él, y para ello incluso ha adelantado bastantes metros la posición de Nainggolan, que jugó como ’10’, en la que pudo ser la decisión más relevante a nivel de dibujo. Cierto que ya con Rudi, Pjanic -desde su posición de interior derecho- retrasaba mucho su altura para organizar el juego, pero fijar a uno de sus tres centrocampistas veinte metros más arriba le da todavía más espacio al medio balcánico. Lo de Nainggolan, además, tiene una doble lectura, ya que por su perfil -agresivo y de mucha actividad- la Roma puede ejercer una presión muy fuerte sobre la salida de balón rival, y enfocado a su enfrentamiento contra el Real Madrid, potenciar la defensa de Toni Kroos, que parece la gran brújula que quiere tener Zinedine Zidane sobre el terreno de juego.

Su enfrentamiento contra el Real Madrid

Es cierto que el choque contra el Hellas Verona es poco relevante para poder sacar conclusiones profundas, precisamente porque el tipo de rival -en todos los aspectos- es claramente muy distinto al conjunto blanco. Por un lado, los veroneses ceden la pelota y repliegan mucho, así que el plan de contragolpe que pueda ejecutar la Roma aún está por ver, sobre todo teniendo en cuenta que Gervinho -junto a Salah la gran baza de los italianos para atacar la espalda de la defensa del Real Madrid gracias a su enorme velocidad- fue baja. Sí se pueden sacar otras conclusiones, porque aunque ofensivamente el potencial del Verona esté a años luz del del conjunto madrileño, sí fue capaz de hacer daño en el segundo tiempo, y esto estuvo muy relacionado por la mala gestión del balón del equipo romano durante la segunda parte. Con Florenzi y Nainggolan como integrantes de la línea de mediapuntas –Salah era el tercero mientras que Dzeko era el 9- Pjanic no tenía líneas de pase de calidad para que la pelota se asentase arriba con continuidad, y por lo tanto ejercer una presión colectiva en caso de pérdida que limitase los despliegues de su rival, que durante la segunda mitad fueron constantes. Es cierto que aún es pronto para valorar el trabajo de Spalletti, pero también lo es que la eliminatoria de octavos de final está a la vuelta de la esquina, y las sensaciones son que esta Roma deberá evolucionar mucho para poder inquietar a un Real Madrid más que renovado tras su cambio de entrenador.

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