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22 de noviembre de 2019 22/11/19

Opinión

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Recuerdos de Saitama… y a la final


  • 19 de septiembre
    de 2009
  • Daniel Cana

No fue el aplastamiento de la final de Saitama en el Mundial Japón 2006, donde España destrozó a Grecia casi en el primer cuarto y la dejó en 47 puntos al finalizar el partido, pero la selección de basket volverá a jugar una final de un Eurobasket, dos años más tarde de aquella infausta tarde en el Palacio de Deportes de Madrid donde un afortunado tiro del ruso Holden y un fallo de Pau dejó a la Selección sin el título.

82-64 ha sido el marcador definitivo, aunque hasta el último cuarto las diferencias se movieron en torno a los 12-14 puntos. España mantuvo su ritmo ofensivo y, sobre todo, su excepcional defensa. Toda esta intensidad fue inasumible para Grecia, que únicamente vivió del rebote ofensivo para no perder el partido mucho antes. Entre Ricky y Cabezas limitaron a Spanoulis, con lo que cortocircuitaron todo el juego ofensivo de su equipo (Ricky como a Parker, como a Chris Paul en los JJOO, sigue añadiendo valor a su currículum). Rudy Fernández aportó rebote, defensa, puntos…un partido total. Además, volvió a dar en el clavo al terminarl el partido: “De nuevo, gran defensa. Con ella, todo sale mejor y más fácil en ataque”. A esa defensa colaboraron activa y decisivamente también Llull y Felipe Reyes, implacables. Hasta Scariolo pudo permitirse el lujo de dosificar a Pau Gasol, jugando sólo 21′ pese a lo que tuvo tiempo de anotar 18 puntos, en momentos importantes del partido y desde varias facetas del juego: un triple, tiros libres, desde cerca del aro y desde fuera…auténtico juego de seda el de Gasol, que llega en una forma óptima al momento de la verdad.

España vuelve a una Final, la cuarta de los últimos cuatro grandes eventos baloncestísticos (Mundial, Europeo y Olimpiada). Nunca ha sido Campeona de Europa, por seis subcampeonatos. No debe olvidarse el duro camino recorrido, que en el segundo partido de la primera fase, ¡ante Gran Bretaña!, perdía por cuatro puntos a falta de minuto y media y estaba eliminada, y que tuvo que ganar a Polonia para clasificarse en la última posición que daba acceso a los cuartos de final. La poca complacencia de la mayor parte de la prensa con la selección y todo el entorno federativo, las críticas, hablando claro, posiblemente han motivado a los jugadores, les han obligado a aterrizar en el juego, en pensar sólo en basket, en respetar a los rivales y olvidar las pachangas de la nefasta preparación del mes de agosto.

Serbia o Eslovenia. Los primeros ya nos ganaron en el partido inaugural, y esa victoria le ha proporcionado mucha confianza a la nueva generación del orgullo plavi. De conformarse con llegar a los cuartos de final, a optar a una final desde la que jugaron (y ganaron) en 2002 en el Mundial de Indianápolis. En aquel equipo, jugaban unos caballeros que respondían a los nombres de Divac, Bodiroga, Stojakovic, Jaric, Rakocevic, Gurovic…con Pesic en el banquillo. Casi nada. La fama de la NBA, los egos y la falta de disciplina destrozaron aquel equipo. Ni siquiera Zeljko Obradovic lo pudo solucionar en su Europeo, en Belgrado en 2005. Y ahora están de vuelta. Con presente pero sobre todo con futuro. Sin embargo, debería ganar Eslovenia. Tienen más experiencia y seguramente más talento: Lakovic, Lorbek, Smodis si puede jugar…¿Su problema? A veces parece que no son balcánicos, que tienen menos desarrollado ese gen competitivo que les distingue. España necesitó de una prórroga para ganarles en la segunda fase. Es decir, a ninguno de los dos les ha ganado la selección en los 40′ reglamentarios. Si recuerdan eso, y siguen fieles a su recuperada identidad, el Oro está al alcance. Ahora sí, por fin.

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