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15 de noviembre de 2019 15/11/19

Opinión

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Recordad 1993


  • 15 de febrero
    de 2018
  • Paco Navacerrada

Hace veinticinco años, en la extinta Copa de la UEFA, en los cuartos de final, la suerte quiso que en esa eliminatoria se midiesen Real Madrid y París Saint Germain. El partido de ida se jugó, como ahora, en el Santiago Bernabéu. Y el resultado, como ahora, también fue 3-1. En aquel encuentro, Butragueño, Zamorano y Michel marcaron los tres tantos blancos, mientras que David Ginola fue el autor del gol, a la postre, salvador para los parisinos. En el partido de vuelta, el PSG se impuso por 4-1, con un gol de Kambouaré en el minuto 97, cuando ni antes se descontaba tanto tiempo ni tampoco hubo razones para descontar casi ocho minutos.

Zinedine Zidane debe buscar en YouTube las imágenes de aquel partido y mostrárselas a sus futbolistas. El 3-1 es un buen resultado, pero no definitivo. En aquella eliminatoria no sirvió. Como tampoco sirvió en otras tres eliminatorias de las nueve que el Real Madrid logró esos guarismos en el partido de ida. Para buscar el último precedente no hace falta buscar en los libros de historia. La temporada pasada, en octavos de final también, el Nápoles sucumbió en Chamartín por 3-1. En la ciudad italiana, en la vuelta, 1-3 y a los cuartos de final.

Y digo que hay que mentalizar a los futbolistas para que no suceda lo mismo que pasó hace veinticinco años. Zidane debe hacer ver a sus jugadores la necesidad de marcar en el Parque de los Príncipes. Es obligatorio. El Madrid debe marcar en París, porque el PSG es más que probable que haga goles. Y para marcar goles ahí está el máximo goleador de la historia de la Copa de Europa: Cristiano Ronaldo. El portugués ya ha sobrepasado los 100 goles con el Madrid en la Champions, concretamente ha llegado a los 101. Cristiano afina su puntería ahora que llega el tramo final y decisivo de la temporada.

Avisé la semana pasada que había llegado la hora de los valientes. Por eso quiero dar el mérito que merece la dirección de Zidane, el más valiente de todos. Sus cambios fueron un golpe de timón al partido y cambió la dinámica. El encuentro estaba para extremos y Zidane sacó a Marco Asensio y a Lucas Vázquez. Decisivo el primero, autor de dos pases de gol.

Tres semanas para el partido de vuelta. No hay confianzas. No debe haberlas. Hay que recordar 1993 y no cometer en los mismos errores que cometió el equipo entonces dirigido por Benito Floro. El Madrid no es el equipo de entonces, pero el PSG tampoco lo es. Y el campo estará lleno y la presión será enorme. Pero juega el Madrid y esos partidos son los que mejor juega el conjunto blanco.

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