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22 de noviembre de 2019 22/11/19

Baloncesto

El increíble Llull lo vuelve a hacer

Sergio Llull

El Real Madrid se impone por un ajustado 76-75 al Barcelona con una canasta vital a falta de dos segundos y homenaje a Felipe Reyes


12 de marzo de 2017 - Sportyou

El Real Madrid se llevó el Clásico del baloncesto español por un ajustadísimo 76-75, con una heroica canasta de Sergio Llull a falta de medio segundo, cayéndose y que volvió a convertirle en el hombre del partido.

El Barcelona comenzó más enchufado el encuentro. El Madrid aguantó hasa conseguir el empate en el primer cuarto, pero fue en el segundo cuando los blancos se rehicieron. Tras unos tiros libres de Felipe Reyes, que ya cuenta los partidos que le quedan para superar a Chechu Viriukov como el máximo anotador de la historia blanca, el conjunto de Laso se puso por delante para liderar la remontada blanca. La conexión entre Doncic y Llull volvió a dejar una acción carne de ‘highlights’: el ‘Niño’ robó en su cancha, pivote de espaldas y hasta el fondo para ceder al ’23’ para, cayéndose, anotar un triple que encendió al Palacio. El Madrid, al descanso, once arriba.

La salida de Víctor Claver en el tercer cuarto cambió el guión. Los blaugrana llegaron a ponerse dos abajo, con Tomic mucho más agresivo en defensa que en la primera parte, para irse de cara al último periodo del encuentro cinco abajo y todo por decidir. En los últimos minutos hubo hasta momento para el homenaje: Reyes se convirtió en el máximo reboteador de la historia de la Liga ACB, y se cortó el partido que el capitán blanco recibiese su homenaje.

El parón sirvió para que los dos equipos tomaran aire. El Real Madrid se durmió, especialmente en los últimos dos minutos. Tres pifias consecutivas de los blancos (Llull y Doncic en dos pases y Randolph, que se botó en el pie) permitieron una posesión vital para los blaugrana, que se pusieron 1 arriba, 72-73, con dos posesiones por delante completas. Carroll devolvió el liderato a los blancos, pero Tomic, a falta de poco más de un segundo, puso el 74-75 con un triple. Ahí salió la pizarra de Laso, para ordenar algo que, en resumidas cuentas, era “balones a Llull”. Y el héroe blanco volvió a conseguirlo: una impresionante canasta, cayéndose, frente a un gigantesco Oleson que no le cogió, dejó la victoria en el Palacio, pese al intento a falta de 7 décimas de los de Bartzokas.

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