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Así se van los ídolos del Madrid

¿Cómo se le dice adiós al que quizás haya sido junto a Alfredo Di Stéfano el futbolista más importante de la historia del Real Madrid? Raúl González Blanco, 16 años y 317 goles con el primer equipo del Real Madrid, se ha quedado sin sitio. Desde hace tiempo es consciente de que su rol y […]


26 de julio de 2010 Sergio Barriocanal - Sportyou

¿Cómo se le dice adiós al que quizás haya sido junto a Alfredo Di Stéfano el futbolista más importante de la historia del Real Madrid? Raúl González Blanco, 16 años y 317 goles con el primer equipo del Real Madrid, se ha quedado sin sitio. Desde hace tiempo es consciente de que su rol y su condición de indiscutible caduca. Asume que pasan los años y hoy más que nunca se le abren las puertas de salida del Real Madrid. Raúl parecía estar llamado a ser de esos futbolistas de una única camiseta, de los que nacen y mueren portando sólo un escudo. No cumplirá el año de contrato y es casi seguro que el 21 de agosto debutará en la Bundesliga con el Shalke 04, que parece ser el club elegido para su jubilación futbolística. Muchos de los símbolos del madridismo se despidieron de la afición en el Santiago Bernabéu, algo que de momento Raúl no podrá hacer. No obstante, el Real Madrid no es muy dado a los partidos homenajes. Son contados los afortunados en la historia moderna del club.

Alfredo Di Stéfano lo tuvo en 1966. Con ocho Ligas y cinco Copas de Europa en diez temporadas en el Real Madrid a Don Alfredo le organizaron un partido contra el Celtic en el que pudo despedirse del público, pese a que el año anterior había jugado en el Espanyol. También José Antonio Camacho tuvo su partido de despedida en el Santiago Bernabéu. “El mejor jugador de todos los tiempos”, según Michel, militó en el Real Madrid 16 temporadas y después de retirarse en 1989 sus compañeros y la afición le tributaron el merecido homenaje con un amistoso contra el Milan en mayo del 90.

Emilio Butrageño, con 11 años y 172 goles en el primer equipo blanco, jugó su partido homenaje en el Bernabéu el 15 de junio de 1995 contra la Roma. Luego, el Buitre inició una aventura en México. Uno de los homenajes más controvertidos y el último de los que ha concedido el Real Madrid es el de Hugo Sánchez. Hace años era habitual en algunos contratos, principalmente en los de las principales figuras, que en la última renovación se incluyese un partido homenaje y el mexicano, que estuvo siete temporadas en el club, insistió en firmarlo. Hugo abandonó Madrid en el 92 para jugar en México (luego regresaría al Rayo) y vio como le iban dando largas para la disputa de ese partido. Pero no cejó en su empeño y presionó durante años para que el club cumpliese con lo acordado. Así, cinco años después de quitarse la camiseta blanca volvió a pisar el Bernabéu para jugar su partido. Fue en el 97 con el París Saint Germain como rival.

Estos son casos casi únicos porque futbolistas tan importantes como Michel, Manolo Sanchís, el único de los citados que nunca se vistió otra camiseta, o Fernando Hierro se tuvieron que conformar con una vuelta al campo y la ovación de los aficionados del Bernabéu. Michel, después de 14 temporadas en el primer equipo, dijo adiós el 19 de mayo de 1996 en un partido contra el Mérida. Lloró y a día de hoy admite que ese día es “su mejor recuerdo” de todos los años que pasó en el Bernabéu. La ovación fue inolvidable. Tanto Michel como la afición se habían reconciliado hace tiempo y olvidado el capítulo de junio del 89 en el que abandonó el campo en mitad de un partido contra el Espanyol. El hoy entrenador del Getafe también siguió jugando al fútbol. Siguió los pasos del Buitre y se marchó al Celaya. El caso de Sanchís es similar, con la diferencia de que el central colgó las botas en el Bernabéu en 2001 después de 18 temporadas y 524 partidos. Fernando Hierro abandonó el Real Madrid en 2003 después de ganar la Liga y continuó su carrera en Qatar y en el Bolton inglés. Su salida del club fue un tanto agria, distanciado de Florentino después del ‘despido’ de Del Bosque. El central estuvo en el Real Madrid desde el 1989 hasta 2003 en el club y fue en 2005 cuando se le reconoció públicamente en un derbi contra el Atlético de Madrid. Antes de que diera comienzo el encuentro, el Bernabeú, casi lleno, se puso en pie para recibir al hoy director deportivo de la Federación. Momentos antes de su salida al campo, los videomarcadores proyectaron sus mejores momentos en los catorce años como madridista. Precisamente fue Raúl el que ese día acompañó a Hierro -su amigo y valedor- hasta el centro del campo.

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