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6 de julio de 2020 6/07/20

Opinión

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Raúl, Magath y Puskas


  • 19 de diciembre
    de 2010
  • Luis Villarejo

[FLASH https://www.youtube.com/watch?v=pAF311c6F9E#t=0m24s w=620 h=370]

Hizo ayer Raúl tres goles con el Schalke 04 y se llevó otro balón a casa de regalo. Sus hijos se lo agradecen. Están en edad de disfrutar del premio que conlleva un triplete.

Dijo su entrenador Felix Magath tras golear al Colonia que es el jugador más importante de su equipo. Y que Raúl corre mucho, a veces demasiado. No sería noticia si no fuera porque, con 33 años, Raúl sigue con exceso de fuelle y en un campeonato como la Bundesliga, donde el derroche físico es descomunal y los entrenamientos son con diferencia los más duros de Europa. En Alemania, cuando uno vuelve de entrenar acaba tumbado en el sofá, roto y esperando el día siguiente. José Manuel Jurado también lo ha probado, pero ya se va adaptando y comienza a ofrecer su talento y a ser un futbolista referente.

Magath, que como Raúl fue un zurdito con mucha clase, coincide con otro miembro del clan de los tipos que vivieron de pegarle de cine a la pelota con la izquierda: Ferenc Puskas. Un día, en un viaje de Champions a Hungría con el Real Madrid, Raúl, que era un niño entonces, se encontró con Puskas.

Ya estaba mayor el Coronel, que desgraciadamente nos dejó en 2006, pero tuvo tiempo de darle un consejo: “Eres muy bueno, chaval, pero corres demasiado”. Es decir, que el reloj biológico de Raúl está intacto y a pesar de los miles de kilómetros que ha recorrido en su vida, el Siete aún responde como demuestran los hechos.

El talento no se improvisa. Y Raúl sigue inventándose goles, con elegancia a veces. Otras con astucia y algunas más con energía, como el tercero, el golazo de cabeza que mandó a la red de Mondragón, tras un perfecto servicio de Edú desde el costado derecho.

El Schalke 04 ya conoce lo que representa Raúl en el mercado del marketing. Lo intuía, pero ahora lo comprueba con números. El 80 por ciento del total de los aficionados -61.673- que acuden al Veltins Arena lleva una camiseta de Raúl. El campo se llena siempre. Casi nunca hay entradas.

Cuando uno entra en un punto de encuentro espectacular como el vestíbulo y la cafetería del hotel Marriot, situado en una de las esquinas del Veltins Arena, enfrente de la Curva Norte, todo el mundo viste el 7 azul Prusia, mientras bebe una cerveza, hace tiempo y se refugia del frío antes de entrar en el cómodo y cubierto recinto del Schalke.

En las tiendas oficiales rrasa la venta de calendarios con la imagen de Raúl. Los hay de todos los precios, según tamaño. De 6 a 12 euros. Es curioso, pero en España, con la crisis que atraviesan las Pymes, se ahorra costes y mucho de ese gasto ha ido a reducir los calendarios tradicionales, de mesa y pared, que ayudan en las oficinas a competir agenda con los ordenadores.

No hay este año calendarios en Madrid. Parece que pasan de moda. Los teléfonos, los gadgets, pero sobre todo la eliminación de gastos ‘superfluos’ invitan a dejar de consultar los calendarios de toda la vida. En Alemania, no. No hay desempleo, hay menos crisis. Se venden bien los almanaques, con el rostro de Raúl vestido del Schalke.

El club de Gelsenkirchen apostó por Raúl en pleno verano. Gazprom abona al club una media de 25 millones de euros por año y lucir su publicidad en las camisetas. Y tanto la empresa rusa –máxima extractor del mundo de gas natural- como el resto de patrocinadores –la cerveza Veltins, que da nombre al estadio-, Volkswagen -el coche que conduce Raúl a diario-, las salchichas Boklunder, la compañía de seguros Ergo, Adidas o la de refrescos Sinalco han comprendido que la universalidad de Raúl merece la pena.

El Real Madrid, rodeado además de otras estrellas, ya estaba acostumbrado. Pero el Schalke, cuando ha visitado Tel Aviv, Lyon o Lisboa en Liga de Campeones, ha podido refrendar en directo que Raúl vende camisetas por donde va aunque ya no tenga 20 años.

Ayer, en el exterior del Veltins Arena había metros de nieve en los alrededores, pero nadie supo si hacía frío o calor durante el partido. El estadio es cubierto, el césped es impecable y por ahí debe avanzar el espectáculo de un deporte profesional como el fútbol.

Raúl ha alcanzado la felicidad absoluta en Alemania. Parece un chaval en pleno viaje de fin de curso. El club le estima, los hinchas le aprecian y el speaker cuando a coro pide que griten ‘Señor…. Raúl’ para celebrar cada gol que marca, crea una atmósfera que le hace sentirse afortunado. Ayer, puesto en pie, el público le tributó una ovación inolvidable. Me consta que Raúl dejó el estadio emocionado. Como los miles de aficionados que en España siguen los partidos en Digital Plus y disfrutan con la narración y los comentarios lúcidos de Sixto Miguel Serrano.

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