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23 de septiembre de 2020 23/09/20

Opinión

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Quincy, o cómo madurar a los 24


  • 28 de septiembre
    de 2010
  • Firma Invitada 

[FLASH https://www.youtube.com/watch?v=UUS0NfA-KT0 w=640 h=385]

A pesar de ser internacional absoluto con Ghana, Quincy Owusu Abeyie nació en Amsterdam y jugó en la cantera del Ajax… porque talento nunca le ha faltado. Pero, con tan solo 16 años, fue expulsado de las filas ‘ajacied’. No es ningún secreto que aquello se debía a sus problemas de carácter, él mismo lo reconoce: “Tuve problemas con los entrenadores del Ajax – y fue por mi culpa, no por la de ellos. Los entrenadores me decían algo, y yo siempre les respondía. No podía culpar al Ajax por dejarme marchar. Y mi experiencia me hizo madurar. Me he di cuenta de que no podía ser la misma persona que en el Ajax”.

No pasó mucho tiempo hasta que el Arsenal le ofreció realizar unas pruebas, las cuales Quincy superó sin problema. “Fue genial que me dieran una segunda oportunidad” dijo Quincy. “Pero conseguirlo en el Arsenal, el club inglés que apoyaba cuando era niño… no me lo creía. ¡Vaya segunda oportunidad!

Sin embargo, Quincy no llegó a jugar ni una decena de partidos con el primer equipo del Arsenal, por eso los aficionados gunners apenas recuerdan a Quincy. Si hay algo que se recuerda del holandés en Londres son sus problemas fuera del campo: fue arrestado, en 2005, la noche en la que se celebraba la gana anual de futbolistas profesionales ingleses. Además, el Arsenal se vio obligado a multarlo en varias ocasiones por llegar tarde a los entrenamientos. El fichaje de Theo Walcott, en enero de 2006, le dejaba sin un hueco en el primer equipo gunner, así que decidió irse al Spartak de Moscú. A sus 19 años, ya había pasado por la cantera del Ajax y por el Arsenal, de ambos clubes le tocó salir por la puerta de atrás. De poco había servido ser una de las estrellas del Mundial Sub’20 disputado en 2005.

En Moscú tampoco suerte. Ni en Vigo, donde jugó cedido la temporada 2007/08. Tocaba volver a Inglaterra, esta vez cedido al Birmingham. Si de sus anteriores clubes había salido por la puerta de atrás, en Birmingham no fue capaz ni siquiera de entrar con el pie derecho. Al primer mes hizo su primer desplante a Alex McLeish, el técnico. Este decidió sustituirlo a los 39 minutos de un partido, a lo que Quincy respondió yéndose directamente a los vestuarios. “Le dije que no te vas a los vestuarios, que hay que apoyar al equipo desde el banquillo cuando se es sustituido”, dijo McLeish.

Con actitudes como esta, no era de extrañar que apenas durase media temporada en Birmingham. Como tampoco es de extrañar que, en el verano de 2009, el Spartak de Moscú ofreciese a Quincy a varios equipos de Championship (segunda división inglesa) por una cantidad que, según los medios, rondaba las 100.000 libras. Tras varios meses sin encontrar equipo, le llegó la oportunidad de jugar en el Portsmouth, sin mucha fortuna.

La pasada primavera, Quincy Owusu-Abeyie decidió dar un gira a su vida. Se fue a Qatar, fichando por tres temporadas por el Al-Sadd. Lo que no se podía imaginar era que este verano, la llegada del jeque árabe Bin-Nasser a Málaga supondría su vuelta a España.

Esta vez, Quincy sí lo está haciéndo bien sobre el terreno de juego, muy bien. Es una de las sensaciones de este primer mes de la Liga BBVA. A sus 24 años, parece haber logrado la madurez de la que carecía. Porque talento y condiciones físicas siempre las ha tenido.

Por Sergio Santomé

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