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20 de agosto de 2019 20/08/19

Opinión

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¿Quién le devuelve la Copa al Real Madrid?


  • 20 de febrero
    de 2019
  • Paco Navacerrada

Sergio Llull, en medio del caos, dio con la tecla: “Que vamos ganando por diecisiete. No pueden llegar”. Mientras, se oían las lastimeras quejas de Felipe Reyes y Rudy Fernández hablando de robo. Puede que a Reyes y a Rudy no les faltara razón, pero Llull tenía más razón que ellos. El Real Madrid llegó a ganar por diecisiete (58-41, minuto 29) y amasó una ventaja de catorce puntos al final del tercer cuarto: 60-46. Con diez minutos por jugar, esa diferencia debería haber sido suficiente para ganar el partido. Pero no lo fue.

Evidentemente, se juntaron una serie de factores que propiciaron la reacción del FC Barcelona, además de la secuencia final, totalmente injusta con ambos, pero aún más con el Real Madrid. No se trata de ‘justicia divina’, como lo definió el comentarista de Movistar, si no de que los árbitros apliquen el reglamento y las reglas del juego con justicia.

Nadie nunca va a matar a un árbitro por una equivocación en la apreciación de una jugada. Nadie ha dicho que la acción de Randolph con Singleton no fuese falta. Parece mentira que tres árbitros no vean esa jugada y la sancionen. Pero no lo vieron o ninguno de los tres apreció que el manotazo del madridista al azulgrana fuese falta. Lo que no es normal fue lo de la última jugada: el tapón de Randolph al lanzamiento de Tomic.

Después de ver dos tomas, los árbitros decidieron dar la canasta como válida. Pudieron haber visto hasta doce imágenes diferentes, cada una mejor y más nítida que las que vieron, pero se conformaron sólo con dos. Ya en directo pareció que el tapón de Randolph era legal. Y después de todas las imágenes que se vieron, el tapón fue incuestionable e irrebatible. La pregunta es: ¿Por qué los árbitros no vieron más imágenes y tardaron tan sólo menos de un minuto en resolver una jugada determinante? Lo debieron de tener muy claro. Viendo el episodio por la tele, a mí me dio la impresión de que ya tenían la decisión tomada.

Al día siguiente de los hechos, Antonio Martín, presidente de la ACB, emitió una declaración, demasiado tibia para los deseos del Real Madrid, reconociendo y ratificando los errores que tuvieron los árbitros en la final. Los colegiados cometieron un delito de prevaricación, ya que juzgaron injustamente una jugada aun a sabiendas de que era injusta. Porque el tapón de Randolph no era una jugada de apreciación. No. Ese tapón lo pudieron revisar doce veces, pero no quisieron.

Y ahora, ¿quién le devuelve la Copa al Real Madrid? Llull tiene razón: diecisiete puntos son muchos puntos para que te los remonten en diez minutos, pero si la última jugada hubiese sido juzgada con justicia, la Copa del Rey estaría ahora mismo en el palmarés del club blanco, que sopesa la posibilidad de abandonar la ACB y jugar la Euroliga. Difícil decisión. Para jugar la Euroliga hay que estar inscrito en la competición local, en este caso la ACB. Si el Madrid abandona la competición doméstica, ¿le dejará la Euroliga jugar su competición?

Pero siempre hay que hacer autocrítica. Y en eso Sergio Llull es el primero. Seguro que él ya está pensando en la revancha. Quedan muchos Madrid-Barça de básket por jugar en busca de la vendeta.

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