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9 de julio de 2020 9/07/20

Opinión

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Qué, Pep Guardiola, ¿como hemos ganado no lloramos?


  • 27 de febrero
    de 2020
  • Iñaki Cano

La risa arbitral va por barrios, cuando les perjudican, a llorar. Cuando les benefician, callan o dicen aquello de que los árbitros unas veces aciertan y en otras se equivocan. No obstante, suelen montarse películas de terror en contra del estamento arbitral y buscan persecuciones inexistentes cuando los resultados no les son favorables, escondiéndose cuando un fallo del colegiado les cambia el resultado a favor. Sí, Pep Guardiola también, porque aunque lo parezca no es celestial y como todos, es terrenal.

Vayamos por partes. Sergio Ramos, capitán del Real Madrid, es otro que tal baila. Puso en el alambre de un precipicio al árbitro Hernández Hernández por su arbitraje en el Ciudad de Valencia, llegando a decir que había un asunto personal en la forma de interpretar las acciones del central, porque son muchas en su contra. Sergio Ramos que sabe que le puede caer la del pulpo si habla y por eso no dijo nada de los graves errores del italiano Daniele Orsato, árbitro de UEFA que, desde mi humilde punto de vista, perjudicó al Real Madrid. Pero temeroso de la sanción, se calló.

Vinicius Jr. fue aún más osado al acabar el 1-2 de la Champions: “Siempre nos van a pitar así de mal. Lo hacen aposta. Están en contra del Real Madrid”. Menuda barbaridad ha soltado el brasileño. Siendo cierto que Orsato se equivocó ante el Manchester City y, teniendo todo el derecho a quejarse, no debió acusar al árbitro de ir a por el Real Madrid a propósito. No. Ese no es el camino que debe de seguir una estrella como él. Está muy equivocado porque si fuera cierto deberíamos bajar el cierre, acabar con el fútbol y dedicarnos a otras cosas.

Pero es peor aún lo de Pep Guardiola que va por la vida de inteligente y como un caballero del fútbol, deportista ejemplar y señor con valores intachables para el deporte. Pero resulta que es como todo hijo de vecino: “Si gano que bueno soy y si me ganan es por culpa de los demás y en muchas ocasiones, por culpa de los jueces/árbitros”. En el FC Barcelona, en el Bayern y especialmente desde que llegó al Manchester City, Guardiola acusa a los árbitros de no dejarle seguir en la competición un año detrás de otro. Contra el Mónaco o el Liverpool las cosas no salieron bien por las negligencias del árbitro. A Mateu La Hoz le acusó primero de español y después de ir en contra de su equipo porque actuó en forma de persecución premeditadamente.

En esas ocasiones se puso muy digno por sentirse perseguido, perjudicado y ofendido por lo errores arbitrales que le impedían acceder a la final de la Champions y, sin embargo, del italiano Daniele Orsato el miércoles por la noche, ni una queja. Dos horas después del pitido final no había visto aún las imágenes de la falta de Gabriel Jesús y de la expulsión de Sergio Ramos. No habló del arbitraje pero si que vendió lo guapos y bonitos que fueron sus chicos ganando ‘por su esfuerzo’ al Madrid en el Bernabéu.

Me hace gracia lo ‘llorón’ que siempre fue Guardiola en la derrota y la falsa humildad que nos quiso mostrar en la victoria. No niego lo buena gente que es pero ya está bien de vendernos ‘su’ humo. Pep es como yo, como todo el mundo. Cuando gana, calla y cuando pierde, llora culpando a los demás o como todos los que caminamos cojos nunca es por nuestra culpa y sí por el empedrado.

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