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18 de noviembre de 2018 18/11/18

Opinión

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Pureza futbolística


  • 03 de febrero
    de 2009
  • Carlos Rodríguez Barceló

Sabado por la tarde. Tras la comida familiar, un juego de mesa reúne a la familia. Como en todas las casas la tele permanece puesta. En una distracción tomo el mando y en un zapping casi secreto sintonizo el comienzo del Hercules-Córdoba. Rápidamente me acuerdo de Tote (ese futbolista al que criticaban por utilizar la ‘rabona’ cuando es una suerte que domina perfectamente) y al verificar su presencia en el campo dejo de hacer zapping. Cada recepción de pelota se convierte en una falta de su adversario, y cada vez que un jugador del Hércules asoma por el medio campo, Ito, aquel centrocampista internacional del Celta y Betis entre otros les pega en las canillas.

Diego Capel es un exagerado, pero ayer cada vez que recibía le daban, le agarraban, y encima los del Sporting se indignaban, y su público, más.

En ambas ocasiones escucho de los comentaristas una frase que por habitual no deja de sorprenderme: “Estos futbolistas son necesarios”; “Qué importantes son estos futbolistas”; “ Es una falta táctica que hay que hacer”.

Miren ustedes, señores comentaristas: puedo entender que un futbolista haga una falta con una intención determinada porque considera que beneficia a su equipo. También puedo entender que un jugador quiera enseñar a su adversario que no va a ser facil rebasarle, pero hacer de esa forma de vida futbolística un ejemplo me parece fuera de lugar.

A mi modo de entender el futbol y el deporte, los futbolistas necesarios son unos guarros sin capacidad para vencer a su adversarios dentro de las reglas del juego. Escuchar frases como “A Diego Capel a Messi o a Robben les dan porque llevan mucho la pelota” es como reirle a Bilardo aquello de “Pisalo, pisalo”.

Me encantaría que las victorias llegaran jugando bien al futbol, pero si no es así, que al menos no lleguen desde la miseria de aplaudir conductas antideportivas. Es tarea de todos o acabaremos diciendo que el estilo de juego del Barça no vale para nada.

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