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24 de mayo de 2024 24/05/24

Opinión

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Por eso no vino Wenger


  • 31 de agosto
    de 2009
  • Antonio Sanz

La venta con apremio de Sneijder o la apresurada patada a Robben son dos operaciones, más que reveladoras, que nos conducen a comprender los motivos básicos que forzaron a Arséne Wenger, el deseado por Florentino Pérez para la silla merengue, a decir no al gran patrón. El recambio viajó desde Villarreal por su apariencia de hombre tranquilo y por ser un poco clon del entrenador galo –desconozco si por aspecto o por conocimiento, por más que se preguntara desde Concha Espina hacia el otro lado del Atlántico por el precedente previo a su aterrizaje en España–. Y también porque se echaba la temporada encima y el banquillo del Madrid no disponía de ocupante. Es cierto que el nombramiento del sustituto de Juande se demoró hasta la recta final. Parecía que a ninguno le servía el inmaculado y novedoso traje que el sastre Valdano configuraba para quien se designaba como protagonista secundario de la gran fiesta de la temporada. Hoy, se trata de explicar –sin acritud– que para la cúpula blanca el técnico no pasa de ocupar una breve línea en los créditos de la nueva película. El guión permite que pronuncie un par de frases ocurrentes y coherentes relativas a las grandes estrellas del firmamento galáctico.

Y Wenger, más vivo que quien trataba de convencerlo, se dio cuenta de las extrañas maniobras sólo con el relato del proyecto. Se le aproximaron, con cierto resquemor, para exponer que confiaban mientras de puntillas silenciaban que otros manejarían altas y bajas. Vamos, como si el obrero se muestra capaz de presentar al arquitecto un esquema en la servilleta del bar del almuerzo. Así actúa Valdano: de entrenador sin chándal. La muestra contundente de la falta de su destreza la desveló Sneijder en su alocada despedida, admitiéndole aires de rencor: “El míster me ha dicho esta mañana que contaba conmigo”. El míster, Pellegrini, confesó, en sus primeras manifestaciones, que el centrocampista holandés era un futbolista saludable para el grupo. Es más, pensaba otorgarle cierto protagonismo. Por eso, el ex del Ajax apretó los dientes ante el dirigente-portavoz cuando este le recomendó que aceptase el despido. Valdano, más preocupado por el equilibrio del amenazante balance de gastos –frente a los tímidos ingresos–, arrinconó el equilibrio deportivo frente a la pertinaz búsqueda de oasis a la que aspira el chileno. La banda periodística de palmeros y aduladores, fieles y cercanos a la presión de quien rinde el poder desde la galaxia, aplaude sin frenesí para enmascarar el fracaso del planificador. La cuestión es que el Madrid se presenta con tantos dientes de sierra como flecos barren el telón. Si a Pellegrini le vale Robben, a Valdano le hacen falta 25 millones. Si Pellegrini suplica que no vendan a Sneijder, a Valdano no le importa arrugarse el traje y desplazarse a Alemania para expulsar al tulipán por unos mediocres 15 kilos. Da igual el señorío del que presumió Pérez en la teledirigida y mediática campaña electoral. Si entras al vestuario y te quitan la taquilla no pierdas el tiempo: busca a Florentino. Que ningún aprendiz dude, Pérez descubrirá excusas formales que serán aplaudidas por la pléyade de supervivientes en que se ha convertido esta profesión de ricos y pobres. Claro, los ricos visten de blanco.

Artículo publicado originalmente en el diario ‘Público’

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