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22 de agosto de 2019 22/08/19

Opinión

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Piperos y “titeros”


  • 14 de julio
    de 2013
  • Fernando Carrión

Éramos muchos los que decíamos que Guardiola y Mourinho eran muy similares en el fondo, aunque diferentes en las formas. Ahora ya tienen otro paralelismo más: sus clubes se han dividido entre mourinhistas y piperos (Real Madrid); y entre guardiolistas y “titeros” (el FC Barcelona), por poner un nombre a los que están de lado de la junta y el actual entrenador.

Pero mientras las aguas en el Madrid tienden a calmarse con un nuevo proyecto lleno de gente joven, ilusión y ganas de mirar hacia delante (con las sonrisas, palmaditas en la espalda y bendiciones que no tuvo el anterior); el Barcelona se ha metido en una espiral autodestructiva. Vilanova está en lo cierto: “Ahora somos más débiles”. Y esa división es lo último que necesitaba el Barça en un momento crucial de su historia. Y es que el club se asoma a un abismo, porque los dos pilares en los que se ha basado su proyecto de esta última época se están desmoronando.

Por un lado, la cantera. Por aquí avisamos hace mucho tiempo que pretender fabricar a Xavis, Iniestas y Messis como churros era imposible; que esa generación era única y llegarían muchas otras de futbolistas del montón. Ese momento ha llegado y el Barça tenía dos opciones: ser fieles a su estilo, pero sin comerse una rosca; o prácticos y resultadistas, fichando fuera la calidad que no producen en casa. Está claro el camino que han elegido, ya no es el equipo que pone a los suyos a jugar. Romanticismos, para el Ajax.

La otra duda es el estilo de juego. El fútbol evoluciona y el libreto del Barça ya se lo saben hasta en Corea. El Madrid sabe que jugar contra ellos es victoria segura y el Bayern selló con una goleada el final de una época. Además de ser una fórmula ya agotada, su pieza clave, Xavi, no puede durar eternamente. Y muchos tenemos serias dudas de que Tito sepa evolucionar el modo de juego para que vuelva a ser una fórmula ganadora.

Con un estilo caducado, sin cantera, dividido, perdiendo “valors”… Los tiempos cambian, y ahora la ilusión es Neymar. Pero como el barcelonismo se cansó de predicar, un equipo de fútbol no es marketing, ni la suma de cromos.

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