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7 de diciembre de 2019 7/12/19

Opinión

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Pagar por jugar


  • 10 de enero
    de 2014
  • Rogelio Rengel Ros

Arthur Irawan es un chico indonesio que pagaba por jugar en las categorías inferiores del Espanyol. Durante un tiempo se ha tratado de que fuera buen jugador para así poder subirlo al primer equipo pero, por lo que se ve, no hubo manera. ¿Es justo que un jugador pague y se le deje sin jugar? Para los idealistas, no. Es una afrenta a la camiseta, una ofensa a los compañeros, una puñalada al escudo. Para el que paga la nómina al final del mes, no es que sea justo: puede que hasta sea necesario.

El fútbol ha cambiado su idealismo por el profesionalismo. No nos gustará pero esa es la cruda realidad. No podemos hacer nada en contra. Si queremos mantener los equipos, los clubes y pagar los sueldos, debemos buscar maneras de ingresar. Si esta es una de ellas, mal que nos pese, bienvenida sea esta forma de financiación.

¿Dónde está el punto de crítica de este artículo? Cuando los entrenadores del chico deciden no ponerle a jugar y se quejan de las presiones que reciben por no contar con el jugador. Más de un directivo se preguntará qué quiénes son ellos para no cumplir con las órdenes. Si no están de acuerdo, que dimitan.

Hace unos días escribí que el profesionalismo en el fútbol no existe. Los futbolistas son profesionales cuando quieren. Lo que no entiendo es que eso suceda en el caso de los entrenadores de las categorías inferiores, donde hay mucho entrenador que debería acatar la orden del superior y listo. De lo contrario, que se vaya. En las empresas, el director de marketing depende del director general. Hay un orden jerárquico y se obedece o se dimite. En el fútbol no es así. En el fútbol un entrenador está para entrenar y, si el presidente decide que juegue Pepito, debe jugar Pepito. Los intereses, a veces comerciales más que deportivos, pesan mucho, demasiado. Y si no estás de acuerdo, que se marche, y más en las categorías inferiores, donde se paga por jugar como en el caso de Arthur Irawan. Si no le gusta, que dimita y se vaya.

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