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19 de marzo de 2019 19/03/19

Opinión

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Operación banquillo


  • 03 de noviembre
    de 2014
  • Iñigo Marín

El casting de la Real para fichar a un entrenador de garantías “y no un parche” continúa. El presidente, Jokin Aperribay, desveló que hay cuatro finalistas, pero no parece que vayamos a conocer aún al ‘ganador’. El favorito es David Moyes, que sigue en Qatar meditando si aceptar o no la propuesta donostiarra. Paulo Bento y Alejandro Sabella son las alternativas… y a la cola de éstos se encuentra a la espera Pepe Mel.

El fichaje de Moyes gusta a la afición pero genera dudas porque no tiene experiencia en la Liga. Más teniendo en cuenta que el equipo necesita sumar como el comer porque dos malos resultados le dejarían en una situación aún más delicada, que añadiría un puñado de presión a jugadores, técnicos y mandatarios. Las opciones de Bento y Sabella son las menos comentadas y las que menos tirón tienen entre los aficionados realistas, aunque no por ello hay que descartarlos. Lo opuesto ocurre con Pepe Mel, quien no oculta que estaría encantado de dirigir la nave blanquiazul. Además, cuenta con la bendición de buena parte de una grada que no olvida varios de los últimos partidos del Betis en Anoeta. De hecho, su nombre se vinculó a la Real después del desastroso final de la temporada pasada, antes de que el club renovara a Arrasate.

No obstante, Mel es el ‘pretendiente’ que menos opciones tiene de llevarse el gato al agua, a pesar de que los contactos con él se iniciaron antes de que surgiera la opción Moyes y, por supuesto, antes de que Arrasate fuera relevado de sus funciones como técnico del primer equipo. Tampoco parece importar que el madrileño sea el único de los aspirantes que conoce la Liga y el que mejor conoce al equipo txuri urdin. Su estilo, además, casa con el de la Real y con los jugadores que tendría a su disposición.

La opción Moyes es la más apetitosa, pero transmite la sensación de que se antepone el prestigio del escocés a las necesidades actuales del equipo… y envía un mensaje ligeramente contradictorio. Para sustituir a Montanier se buscó a alguien que diera continuidad al ‘proyecto’ y se ignoró a técnicos de mayor reputación cuyo ‘modus operandi’ generaba inseguridad. Ahora, la misma dirección deportiva que entregó la llave de un vestuario de Champions a un cuerpo técnico sin experiencia, negocia con el ex de Everton y Manchester United, que desembarcaría en San Sebastián con varios ayudantes y muchas dudas, como es normal al llegar a un país desconocido en lo profesional.

Estando las cosas como están en la capital guipuzcoana (sin Europa, sinconfianza, sin entrenador y en descenso), la de Mel parece la apuesta más segura tanto para salvar al equipo como para dar continuidad en el futuro a la labor que se lleva años realizando en Zubieta. En el club no lo ven así, de ahí que haya hasta tres alternativas más y él sea el último de la fila. Y es que, si la Real realmente hubiera querido fichar a Mel, llevaría ya más de una semana en el cargo. Entonces sí que podríamos hablar de que se ha ganado tiempo.

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