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31 de mayo de 2020 31/05/20

Opinión

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No lo reconocemos, pero sí somos racistas


  • 04 de marzo
    de 2020
  • Iñaki Cano

Estoy hasta el gorro de los falsos mensajes en los que España dice no ser racista. Somos racistas y punto. Unos más y otros lo serán menos y algunos como yo, no lo somos nunca ni lo seremos. Quizás porque en su día vivimos fuera de nuestro país y sabemos lo que es no ser nativo de donde paces. Además muchos de aquellos emigrantes españoles no lo padecieron porque el color de la piel era muy parecido a los blancos suizos, alemanes o franceses. Pero en cuanto te escuchaban hablar ellos también lo eran igual que nosotros lo somos ahora aunque nos cueste reconocerlo.

Sin entrar a valorar lo que sucede en el metro o en el autobús con los negros o los extranjeros de piel distinta a la nuestra, quiero denunciar lo que sí pasa en los estadios por hablar de fútbol sólo y de Iñaki Williams en particular. En la grada y en el césped hay racismo. Sí. Puede que suene muy fuerte decir que hay racismo pero lo hay. Ni los aficionados, ni los políticos, ni los dirigentes, ni los árbitros ni los jugadores del Athletic Club o de los rivales de Iñaki Williams ni los periodistas deportivos, yo incluido, tenemos lo que hay que tener para marcharnos del estadio cuando haya gritos racistas, homófobos o xenófobos. Somos unos cobardes.

Somos unos mentirosos de mierda que seguimos negando la mayor. Decimos que hay que pararlo pero no lo hacemos. Buscamos excusas vanas para no irnos. Que si será peor el remedio que la enfermedad, que si por unos cuantos no vamos a pagar todos, que si tal o que si cual… ¡Mierdas! Eso es lo que somos. Unos mierdas. Iñaki Williams ya ha lanzado la piedra en contra de los gritos racistas y ahora, que sus compañeros del Athletic Club y los rivales, tengan lo que hay que tener y se marchen del campo sin que nadie intente calmarle. Hasta aquí hemos llegado.

LaLiga del digno y ejemplar Don Javier Tebas que tanto se preocupa por la imagen del campeonato, que se siente con Luis Rubiales, presidente de la RFEF, y entre los dos cambien el reglamento de las sanciones y que les metan buenas multas a quienes no sepan respetar a los negros o se comporten como salvajes enemigos de otros que tengan ideas políticas distintas o con los xenófobos o tengan comportamientos homófobos. Vamos a echarle narices al asunto, cojamos ese toro por los cuernos y acabemos con ellos por el bien de un país que se está torciendo mucho últimamente en estos asuntos y otros más graves.

No seamos o no lleguemos a ser como la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF), campeona de Europa, que ha sancionado al Guimaraes por el comportamiento de sus aficionados contra el Porto con 4017 euros por los petardos. Por el uso de antorchas la multa ha sido de 3.300 euros. 2600 euros por tirarse las antorchas entre los ¿aficionados? 7.140 euros por arrancar las sillas de la grada y alguna de ellas tirárselas a Mousa Marega que se quiso marchar por que le llamaban ‘negro hijo de puta’. Pero lo más indignante y vergonzoso, al menos para mí, es que al Guimaraes sólo le han sancionado con 714 euros por los insultos racistas a Marega. En esto seamos vecinos pero por favor, no seamos iguales. A la próxima, todos a casa y con la cabeza bien alta.

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