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2 de abril de 2020 2/04/20

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Nate Diaz: “No iban a dejar que un cabrón como yo ganase”

Nate Diaz vs. Conor McGregor

El luchador de Stockton, California, vuelve a ponerse el disfraz de antihéroe de la UFC y exige un desempate en sus duelos contra Conor McGregor


21 de agosto de 2016 Antonio Gil - Sportyou

Nate Diaz no se escondió. Después de aguantar estoicamente los cinco asaltos contra Conor McGregor y perder a los puntos, el underdog del evento UFC 202  no se mordió la lengua. “Para mí, yo he sido el ganador. Pero no iban a dejar que un cabrón como yo ganase esta pelea”, proclamó mientras arrebataba el micro de manos del entrevistador que había tomado posesión del show. “¡Tendremos tercer combate! McGregor ha hecho una gran pelea, pero tendremos tercer combate”. El antihéroe de la UFC sigue empeñado en poner patas arriba el mundo de las Artes Marciales Mixtas (MMA) y, tras sus dos enfrentamientos con el excéntrico irlandés, quiere deshacer el empate entre ambos.

“I’m not surprised motherfuckers!”

Descarado, lenguaraz, vacilón, sin miedo a nada, arrogante… El autor de la famosa frase “I’m not surprised motherfuckers!”, pronunciada al derrotar por primera vez a McGregor allá por marzo de este mismo año, lo tiene todo para ser un ídolo barriobajero. Alejado de las etiquetas fashion y el estilismo que acaba por convertir a ciertos luchadores en iconos pop, Nate Diaz es la personificación perfecta de la frase “puedes sacar al chico del barrio, pero no puedes sacar el barrio del chico”. Siempre ataviado con sus camisetas negras y pantalones vaqueros, rompiendo con cualquier código de vestimenta, sin ningún apodo entre su nombre y su apellido y siempre acompañado en su camino hacia el campo de batalla por el himno I’m A Soldier del rapero 2Pac. Un swagg capaz de convertir una rueda de prensa previa al combate contra McGregor en una batalla campal de botellazos e insultos. La nueva sensación de la UFC deja que sus golpes complementen a su interminable y malsonante verborrea. Capaz de mofarse de su rival en el octágono pese a tener el rostro cubierto de sangre por los golpes recibidos, Nate Diaz deja escenas de póster en cada una de sus peleas. Peinetas a sus enemigos y séquito. Brazos en aspas desafiantes mientras mira fijamente a un oponente que parece no estar a la altura. Sonrisa socarrona mientras señala con el dedo índice a un contrincante que está a punto de caer desplomado. Todo con la naturalidad de alguien que lleva comportándose así desde la primera vez que se enfundó unos guantes de MMA y que ni siquiera quiere poseer un cinturón de campeón.

“No quiero un cinturón. No es más que un juguete brillante. Yo peleo por el dinero”. Sincero y práctico. Nate Diaz sabe cómo funciona el negocio de Dana White, valorado 4.000 millones de dólares. No necesita estar sentado en el trono de la UFC para ser el centro de atención. “Soy el luchador que todo el mundo quiere ver. Soy la pelea que da dinero”, declaró cuando se le preguntó por sus aspiraciones al título tras su ascenso meteórico entre los muchos aspirantes a soberano de las MMA. Unas palabras que no hacen más que reflejar las cifras del PPV del pago por visión de sus combates. Algo que pocos podían imaginar cuando el Nate Diaz no hacía más que seguir los pasos de su hermano mayor Nick y comenzaba a involucrarse en el mundo de las artes marciales.

Fiel a sus raíces y representando a Stockton

Nate Diaz es uno de los residentes más famosos de Stockton, California, la segunda ciudad de Estados Unidos declarada en bancarrota tras la explosión de la burbuja inmobiliaria en 2008. Un mazazo económico que convirtió varias zonas en poco menos que barrios fantasma, donde la prosperidad no es una posibilidad al alcance de la mayoría de sus poco más de 300.000 habitantes. Todo lo contrario que para el luchador que se encarga de representar el código de área 209 de la ciudad que le vio crecer y en la que escribió los primeros capítulos de una leyenda que hoy vive su momento más álgido hasta la fecha.

“Si no fuera por mi hermano, hoy en día estaría metido en serios problemas. En problemas de verdad”, explicó Nate Diaz en una entrevista previa al evento UFC 202. Un hermano que siempre ha sido el espejo sobre el que se ha mirado el hoy miembro más famoso de los Diaz Brothers. Gracias a su adorado Nick, Nate se convirtió en todo un maestro en arte marcial del jiu-jitsu y experto boxeador que, tras ganar la quinta edición del reality show The Ultimate Fighter, creció de forma espectacular en la UFC. Un ejemplo a seguir por todos los jóvenes que se forman en el gimnasio regentado por los dos hermanos que se encargan de poner el nombre de Stockton en el mapa, uno a base de golpes dentro del octágono y otro con apoyo y enseñanzas desde el rincón de entrenadores. Méritos más que suficientes para merecer el famoso grafiti con su imagen más famosa, mostrando músculos y la cara ensangrentada, con el que propios y extraños no dudan en fotografiarse al pisar territorio Diaz. Una instantánea que le recuerda de dónde viene y que evita que las luces de la fama le cieguen, pese a sus apariciones en programas televisivos de máxima audiencia y encuentros con nombres propios del deporte y el entertainment. El keep it real es una máxima para el hijo pródigo de Stockton.

Stockton 209 representing 💯 . #thediazshow

Una foto publicada por Represent LTD. (@representltd) el

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