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28 de septiembre de 2020 28/09/20

Tenis

Nadal despierta, Raonic madruga

“Obviamente es un rival contra el que no quieres jugar, porque te hace jugar bajo presión siempre, en cada punto. Todos los puntos son muy valiosos. No puedes perder la concentración en ningún momento con tu saque. Lo que sucedió hoy (en su victoria ante Gilles Simon) con mi saque un par de veces (dos […]


20 de marzo de 2015 TENNISTOPIC - Sportyou

Rafa Nadal

“Obviamente es un rival contra el que no quieres jugar, porque te hace jugar bajo presión siempre, en cada punto. Todos los puntos son muy valiosos. No puedes perder la concentración en ningún momento con tu saque. Lo que sucedió hoy (en su victoria ante Gilles Simon) con mi saque un par de veces (dos roturas de servicio) no puede pasar de nuevo si quiero tener alguna opción. Con el resto es muy difícil sumar puntos y además es capaz de jugar muy agresivo desde la línea de fondo. Será un partido muy duro y sé que necesito estar al cien por cien”.

Rafa Nadal, en pleno despertar y en camino a reencontrarse con su verdadero nivel, radiografía los peligros de ver a Milos Raonic al otro lado de la red. Cinco duelos, cinco triunfos, cero complacencia. Confía, sin confiarse. El español siempre ha ganado al canadiense, nacido en Montenegro y forjado en España, pero sabe perfectamente que su raqueta se disfraza de cañón. No golpea, dispara. Nadie, en el último lustro, ha conectado más saques directos ni ha ganado más puntos con el primer servicio.

Sí, nadie ataca como Raonic. Y encima ahora… “Cada día estoy al menos 90 minutos en el gimnasio”. La báscula no ha vuelto a marcar tres cifras y la dieta es libre de gluten. “Ahora mi juego defensivo es mucho mejor”. Sí, nadie que roce los dos metros y los cien kilogramos defiende como Raonic. Un tenista que creció idolatrando a Pete Sampras y departiendo a diario con el amigo que siempre recompensa: el trabajo duro.

“Vamos, Milos. Levántate que son las 6.00 y tenemos que entrenar”. Dusan Raonic no tenía 24 dólares cada hora para que su hijo entrenase con la máquina de pelotas del Club de Tenis Blackmore, ubicado en Richmond Hill (Canadá). Así que llegó a un acuerdo con el dueño: la usarían de 6.30 a 9.00 de la mañana y pagarían una cuota mucho menor. Cada día, Dusan, ilusionado, y el pequeño Milos, somnoliento, se abrigaban para combatir el gélido amanecer y se dirigían al club, donde les esperaban miles y miles de pelotas y una ilusión: triunfar en el deporte que había enamorado a aquel niño de ocho años que sostuvo por primera vez una raqueta durante un campamento de verano.

Hoy, semifinalista en Wimbledon y número seis del mundo, “es el momento de crecer”, amenaza en su cuenta oficial de Twitter. Adiós al niño madrugador se conformaba con mantenerse en el Top 50. “Mi revés ha mejorado. Mi derecha y mis restos, también. Me siento más cómodo en la red y mi saque es aún más efectivo”. Hola al hombre maduro aspira al trono del tenis mundial. De momento, buscará las semifinales del Masters 1000 de Indian Wells ante Rafa Nadal.

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