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21 de septiembre de 2020 21/09/20

Moto GP

Hayden, el rebelde que mejor entendió a Rossi

El campeón italiano no sólo ha perdido a un ex compañero y ex rival por el título, sino a uno de sus mejores amigos en el motociclismo


23 de mayo de 2017 David Sánchez de Castro - Sportyou

Nicky Hayden iba a ser piloto de motos, fuera profesional o no. En su casa en la ciudad de de Owensboro (donde también nacieron el actor Johnny Depp o el mítico jugador de la NBA Rex Chapman), lo de las motos era como en el resto de hogares norteamericanos el béisbol o el fútbol americano. A Nicky le había tocado ser el del medio de cinco hermanos (Tommy, Jennifer, Roger Lee y Kathleen son los otros cuatro), por lo que se tenía que repartir el cariño de sus padres.

Earl, el cabeza de familia, le construyó un circuito en el rancho familiar, una especie de pista de tierra oval para que se fogueasen sus hijos. Los cinco hicieron sus pinitos en el motociclismo, pero sin duda era el bromista Nicky quien había heredado el carácter ganador, y de paso el dorsal 69, de su padre. Su meteórica carrera le hizo reinar tanto en pistas de tierra como en circuitos: ganó el AMA Supersport 600 con sólo 18 años, el más joven de la categoría, superando a su hermano Tommy, y mientras le dio tiempo a correr en 12 de las 18 carreras del Grand National de ‘dirt track’. Los ojeadores de Honda le ficharon en seguida, obviamente. Era el año 2002, cuando ganó el campeonato de Estados Unidos de Superbikes, y le mandaron directamente a la categoría reina, sin pasar por 125cc y 250cc (hoy Moto3 y Moto2): habían visto en él ese brillo que recordaba a los míticos Kenny Roberts, Freddie Spencer, Kevin Schwantz o Wayne Rainey.

Hayden-Rossi: una amistad forjada en los circuitos

El carácter profundamente cercano de Hayden sorprendía en el paddock de MotoGP. Honda le había confiado su futuro al estadounidense sin pensarlo, pese a las críticas que recibieron. No fue hasta su tercer año en la máxima categoría del mundial cuando logró su primera victoria: no podía ser en otro sitio que en Laguna Seca, ante su público, y en la primera que se disputaba en casi 10 años en territorio americano. Ese día, empezó a creer que podía ser campeón, y sus compañeros de pista se alegraron. Realmente creían que había ganado un buen tipo.

De puertas hacia afuera, Hayden empezaba a generar dudas. El Mundial necesitaba un rival de solvencia para Valentino Rossi, después de que lo de Max Biaggi y el ‘doctor’ tornase de rivalidad en pista a enemistad declarada. Entonces llegó la temporada 2006, la mejor de su vida en MotoGP. La Honda estaba a la altura de la Yamaha, sin problemas, pero al ‘Kentucky Kid’ se le resistían las victorias. En las siete primeras carreras sólo se bajó del podio una vez, en Francia, cuando quedó quinto, y no fue hasta la cita de los Países Bajos cuando logró la primera del año… y segunda de su palmarés. Llegaron Rossi y él luchando por el título a Valencia, y tras el abandono de Portugal en la carrera anterior no tenía muchas esperanzas. Pero miró al cielo, y rezó. A su San Cristóbal, de quien era muy devoto (como toda su familia), a Dios, a sus antepasados… Y Rossi llegaba con ventaja. Hayden necesitaba un favor de arriba, y llegó en forma de caída de su rival en la quinta vuelta, y aunque remontó hasta la 13ª, ya era tarde: Bayliss ganó seguido por Capirossi, con Hayden tercero. Era campeón, y las lágrimas empezaron a brotar de su cara, pero su amigo Valentino fue a felicitarle. Si tenía que ganarle alguien, que fuera él.

“El mejor recuerdo que tengo de él es cuando vino a darme la mano después de la desafortunada carrera de Valencia 2015, durante la vuelta de honor. Para él era la despedida de MotoGP y yo acababa de perder el Mundial. Su mirada de apoyo dentro del casco es uno de los pocos buenos recuerdos que tengo de ese día”, escribía Rossi en una carta tras conocer la noticia de su atropello, que días después fue fatal. El ‘Doctor’ no sólo ha perdido a un ex rival y ex compañero, sino a uno de los pocos hombres en los que confiaría a ciegas en el paddock de MotoGP.

Como siempre que ocurre un acontecimiento así, repasar las redes sociales del fallecido suele dejar algunos mensajes que sirven de epitafio. En el caso de Hayden, no podía faltar uno. Doce días antes de su muerte, en twitter, escribía un emotivo “Deja que tu bandera vuele”, acompañado de una foto en la que sujeta los colores estadounidenses. Esa foto tiene mucho significado para él, ya que se tomó en el GP de la Comunidad Valenciana en 2006. Aquel día entró en el Olimpo de MotoGP.

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