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16 de octubre de 2019 16/10/19

Opinión

Opinión

Rossi, a la altura de Rossi


  • 20 de abril
    de 2015
  • Manolo Fernández

Valentino Rossi

Sus piques pasados con Biaggi, Sete o Stoner se me diluyen. Su paso por Ducati se (me) olvida. Sus maniobras de despacho pierden importancia. Sus altisonantes declaraciones de años anteriores se olvidan a cada curva que está dando en 2015 y sólo me queda aparcar las criticas que le he dedicado en otras ocasiones para rendirme a lo que Rossi está haciendo en 2015. Porque parece que él también ha olvidado esas declaraciones, esos piques, esas motos y ahora Rossi sólo piensa en Rossi, está centrado en qué es capaz de hacer para mejorar él y lo está aplicando en pista sin importarle quién más haya por ahí, y el resultado es el esperado regreso del mejor Doctor. En Termas de Río Hondo su lucha no fue contra Márquez, sino contra el crono marcando uno de los ritmos más endiablados en una remontada nunca visto y ninguno, repito, ninguno de los pilotos en pista pudo ganarle ayer… ni a Rossi le importaba. Veo, leo y observo por ahí que hay quien está deseando que vuelvan los tiempos en los que Rossi vapuleaba sicológicamente a sus rivales. Veo, leo y observo que hay quién está deseando que Márquez se desmorone como lo hicieron otros, pero también veo y observo que Rossi, que el Rossi 2015 no necesita nada más observarse a sí mismo para sentar cátedra en pista como lo hizo en Argentina. Si gana o no el décimo, si bate el récord de Agostini empieza a ser algo anecdótico, Rossi es un deportista de élite que se ha mantenido 20 años entre los mejores cuando no ha sido el mejor. A la altura de Michael Jordan, de Jesse Owens, de Nadia Comaneci, a la altura de Valentino Rossi.

Al lío, señores.

Sobresalientes: y es difícil no nombrar a Rossi en una sección llamada “sobresaliente”. Como un autómata, en el equipo de Rossi aprendieron rápido la lección de Austin y trabajaron a destajo sobre el desgaste del neumático planificando una carrera de menos a más con los “extra duros” que Bridgestone dispuso. Cinco vueltas de calentamiento y al ataque, un ritmo demoledor que sólo Dovizioso pudo intentar seguir y una absoluta demostración de fuerza tanto en ritmo como en en la fugaz lucha con Márquez. El júnior éste de 36 años no rehúso ni se amilanó ante el agresivo cuerpo a cuerpo de Márquez que, literalmente, salió rebotado del duelo que el mismo Marc provocó. En Moto2 la carrera tuvo muy poquita historia, y la poca que tuvo bien fue por muy buena o por muy menos buena. Entre lo mejor hay que destacar que cuando Johann Zarco no pierde la concentración y se dedica a pilotar parece imparable, y en Termas de Rio Hondo fue lo que pasó, y lo inconmensurable de Moto2 se llama Alex Rins. Su manera de pilotar y desenvolverse en pista es absolutamente simbiótica con su moto y categoría, y la falta de irregularidad en las tres carreras disputadas es asombrosa e inédita en para un rookie en la categoría por muy bien que lo hiciese. Tiene hasta la paciencia necesaria para no encenderse encima de la moto y entrar en batallas arriesgadas, tiene la paciencia de dosificar el ritmo y la capacidad de aumentarlo cuando es necesario en un entorno como el equipo de Sito Pons en los que crecer indefinidamente. Otro que ha crecido indefinidamente este año es Danny Kent en Moto3, que volvió a ganar con diez segundos de ventaja. La superioridad de Kent se vislumbra en un solo detalle: a la primera que tuvo pista libre marcó vuelta rápida y se escapó del resto del mundo sin darles opción, sin pensárselo y con una determinación y nivel de concentración requerido de algo que llevas visualizando desde que bajó del avión para ir al circuito. Esta superioridad es algo nunca visto en Moto3 y que en 125 hay que remontarse a principios de los 90 con Loris Capirossi, con Dirk Raudies o con el japonés Kazuto Sakata.

Notables: no corría tanto la Ducati como en Austin pero Dovizioso volvió al podio. Es el segundo en el mundial y lo de las ventajas del reglamento hacia su equipo es algo que empieza a no tenerse en cuenta para tenerlo en cuenta a él mismo, porque en Termas de Rio Hondo, por las características del circuito que no exigen tanto al motor como otros, no podemos hablar de consumos excesivos de gasolina ni de gomas blandas, Dovizioso sencillamente fue el segundo piloto más rápido en pista y con su carácter callado de pasar desapercibido está aportando un elemento que hará temblar la estabilidad hasta ahora conocida en el mundial. Su empecinamiento en pisar el podio está dejando fuera a otros pilotos y marcas que sin él en pista andarían cumpliendo y dará mucho que hablar y comparar. Como lo hará Cal Crutchlow, un piloto que cae bien por barrios por no morderse la lengua y comparaciones con otros pilotos que el mismo Cal hizo en el pasado. En Argentina consiguió una buena calificación, una buena salida y logró llegar al podio junto a Dovizioso, algo que solían compartir cuando ambos militaban en el Tech3 hace unas temporadas. Puede que Crutchlow sea un bocazas chistoso, pero lo cierto es que muy de vez en cuando termina por delante de pilotos oficiales con motos mejores que la suya. Resulta incómodo pensar los resultados que Crutchlow o Dovizioso conseguirían con la moto de Lorenzo o Pedrosa (máxime ahora que dicen que a Pedrosa le han comunicado que en 2016 no cuentan con él en Honda). Por cierto, creo que tengo que hablar muy bien de Sam Lowes, se vio perdido ante el empuje de Rins y supo conformarse con el tercer puesto y todos los puntos que con ello sumó. Lo que viene siendo pensar en el título, ¿sabes, Marc? (porque Marc lee esto, ¿verdad?). Para Moto3 Isaac Viñales culminó la mejor carrera de su vida y por fin pudimos ver a una KTM (disfrazada de Husqvarna) en el podio. Se desenvolvió entre tiburones con soltura, atacó con frecuencia y eficacia el liderato del grupo perseguidor y aseguró su podio contra un grupo con mucho-mucho nivel. Pero Efrén Vázquez, nuestro querido luchador Efrén, se llevó el gato al agua y terminó por detrás de Kent en un fin de semana en el que también sufrió un proceso febril a lo Jorge Lorenzo pero terminando en el podio. Y descontento, quiere estar a la altura de Danny Kent. Efrentxu mola.

Cal Crutchlow

Bien: pues bueno, pues vale. Bien estuvo Iannone, que ganó la lucha por el cuarto puesto contra Jorge Lorenzo. Jorge Lorenzo no tuvo fiebre ni le falló el casco ni consiguió aguantar el ritmo de carrera y lo que es peor, dice no entender por qué. Es la crudeza de los resultados para quien estaba llamado a luchar por el título y aún no ha subido al podio en tres citas de un piloto que convirtió la superación personal en su bandera y que me enamoró por ello y su perfección técnica. Pues bueno, pues vale, pero la competición es injusta comparación. Casi mejor nombrar la actuación de más a menos de Aleix Espargaró defendiendo la Suzuki como gato panza arriba en las primeras vueltas. En Moto2 (muy) bien estuvieron Mika Kallio y Franco Morbidelli, así como las armada KTM en Moto3, con Oliveira, Binder y Hanika entre los 7 primeros puestos.

Aprobados: y mira que se ha criticado en pretemporada, mira que le augurábamos huesos rotos, mira que no le tenemos fe a su moto y mira que creíamos que su falta de cabeza no le permitiría adaptarse en años a MotoGP. Jack Miller brilló en Argentina. El super rookie sin más experiencia que perder el mundial de Moto3 en 2014 le ganó la partida a Héctor Bárbera y su superDucati Open y se metió en el corralito como el mejor de la categoría con una moto bastante inferior a la del valenciano y muy por delante de otros pilotos muy experimentados con la misma moto. Ahora que se dice que Honda no cuenta con Pedrosa (lo repito porque es un poco fuerte leer estas cosas con el contrato de Dani recién firmado y a principio de temporada…), actuaciones como la de Miller en Argentina llenarán muchas líneas. En Moto2 destacar la actuación del malayo Hafizh Shyarin y Baldassarri, dos no habituales del top ten, y en Moto3 esperar más de Enea Bastianini, la sorpresa revelación de 2014 que con buenas carreras no termina de rematar la faena y un Quartararo del que esperamos tanto que todo lo que no sea estar en el podio sabe, injustamente, a poco.

Necesitan mejorar: un Marc Márquez irónico terminó el Gran Premio con un sentencioso “siempre se aprende algo de Rossi…”, y lo que no tiene muy claro es que lo que tiene que aprender es a conformarse con acabar segundo una carrera en la que estás vendido desde la vuelta 10. Márquez esperó a la llegada de Rossi porque comprobó que no podía evitarlo e intentó uno de esos duelos con muchos toques que a veces nos gustan y otras veces los vemos innecesarios. El de Argentina con Rossi, totalmente innecesario y con una agresividad absolutamente inútil: en Argentina Márquez nunca hubiera podido vencer a Rossi y su obligación como piloto NO era intentarlo, era amarrar los 20 puntos del segundo puesto de la carrera. Se equivocó de pleno, y si Márquez tiene que aprender de Rossi es más de Austin, con Rossi en el tercer peldaño en plan suma y sigue que de Argentina embistiendo para adelantar. Por no hablar del riesgo de rotura del tercer motor. Márquez ya ha estrenado tres de los cinco motores que dispone para toda la temporada. Del motor 2, el que paró en la famosa pole de Austin, no se sabe si se volverá a utilizar, pero si Marc hubiera roto el tercero disputando una victoria perdida con Rossi hablaríamos de “carrera tonta del año”. Como Petrucci a Aoyama. Honda Repsol vio como ninguna de sus motos terminaba la carrera y eso sólo significa punzadas en el hígado del gigante japonés. Del Team Aprilia ya habrá tiempo de hablar.

Tito Rabat

Tito Rabat necesita pensar un poco y tranquilizarse, y no por el error que le privó de luchar por la victoria en la primera vuelta dejándole la puerta abierta a Zarco y obligándole a levantar la moto saliéndose de pista, sino por la situación en la que se encuentra ahora mismo. Tito optó por la valiente apuesta de defender el título y no le está saliendo bien la jugada, el actual Campeón encadena tres malos resultados consecutivos y ve como sus rivales se alejan en la tabla y en la pista. Por esto debe pararse a pensar y calmarse, no obsesionarse y como Rossi, mirarse a si mismo y a nadie más. La presión que debe tener encima ahora debe ser terrible y un piloto como Tito merece todo el respeto y confianza de la afición y su propio equipo. Pero mirarse a si mismo para superarse, no mirarse a si mismo en plan Romano Fenati. Inconcebible en un piloto top su actitud, no sólo en la payasada con Ajo lanzándole patadas y parándole la moto en pista, sino en el equipo pidiendo que le cambien su KTM por una Mahindra etc… Más ridículo hizo al protagonizar una remontada de órdago, él mismo se demostró que la moto corre, que se puede hacer de miedo con ella. Ahora hace falta que deje de mirarse a si mismo y se de cuenta. En mi opinión claro, al fin y al cabo, sólo son carreras de motos.

Ánimo y pronta recuperación para Nico Terol, que se fracturó la muñeca en las Superbikes de Assen.

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