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23 de septiembre de 2018 23/09/18

Opinión

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Mosquera, Kameni, Miguel… y el remate de Edu


  • 10 de enero
    de 2009
  • Moises Israel Garzón

Leo en las páginas de la revista digital Sportyou, las situaciones creadas por los jugadores Kameni del Espanyol, Miguel del Valencia y Mosquera del Sevilla, los cuales han cometido tres delitos de amenazas sin ninguna impunidad y, sobre todo, sin ninguna consecuencia.

El código penal señala en su artículo 169 :“El que amenazare a otro con causarle a él, a su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado un mal que constituya delitos de homicidio, lesiones, aborto, contra la libertad, torturas y contra la integridad moral, la libertad sexual, la intimidad, el honor, el patrimonio y el orden socioeconómico, será castigado: 1.- Con la pena de prisión de uno a cinco años, si se hubiere hecho la amenaza exigiendo una cantidad o imponiendo cualquier otra condición, aunque no sea ilícita, y el culpable hubiere conseguido su propósito. De no conseguirlo, se impondrá la pena de prisión de seis meses a tres años…”

Como se puede comprobar y sin estirar mucho el argumento, los tres jugadores han cumplido sin ningún lugar a dudas el tipo delictivo.

No puedo por menos que recordar el referente de Aouate y Munúa, episodio en el cual el segundo agredió al primero ocasionándole graves lesiones en el ojo que afortunadamente no ocasionaron ningún tipo de secuela. En aquella situación, el fiscal entró en escena como ministerio público que es y de oficio abrió unas diligencias que llevaron a una sentencia condenatoria de Munúa, tras un acuerdo entre el abogado del jugador y el fiscal.

Este precedente debe producirse en los ejemplos destacados por Sportyou, Kameni, Miguel y Mosquera, han cometido, cada uno de ellos, el delito de amenazas antes transcrito.

Evidentemente no tendrán que entrar en prisión, pero desde luego deberían tener unos antecedentes penales a través de una sentencia condenatoria ejemplarizante.

Los jugadores de fútbol tienen una serie de privilegios que todos conocemos: contratos millonarios, fama, no pagan en ninguna parte y estos privilegios se los han ganado por su fútbol, pero también tienen unas obligaciones como ídolos de masas que son, y son que lo que hacen es ejemplo para millones de personas que quieren ser como ellos.

Si no les gusta ser ejemplo que se dediquen a otra cosa; pero desde luego la justicia ni la conciencia debe permitirnos olvidar tres episodios ocurridos en 10 días, porque al final se pueden convertir en costumbre, y que no se justifiquen los mismos por la presión que sufren, porque más presión está aplastando a millones de trabajadores que se pueden ir al paro en el año 2009.

Finalmente, el perdón que han pedido los tres jugadores se agradece pero no es suficiente, y al menos demuestra que se han equivocado.

Si imperdonable es la actuación de Kameni, Miguel y Mosquera, las declaraciones de Edu justificando la comisión del delito por su compañero Miguel, alegando que el árbitro le había provocado al haberse equivocado, o dicho de otra manera, que si no se hubiera equivocado no habría cometido el delito, ésta es la mayor atrocidad que he oído en los últimos años en el mundo del fútbol y no se le ha dado la trascendencia que se merece. Si volvemos el argumento contra Edu, nos encontramos con que el día que Edu falle un gol delante del portero, y venga un aficionado, un dirigente, el Presidente, el utillero o cualquier persona que dependa de que la pelotita entre o no entre para mantener su puesto de trabajo, su ilusión, que no le insulten, el valor de sus acciones, etc,, y le parta la cara, entonces diremos: “EDU LO SIENTO PERO SI NO LLEGAS A FALLAR EL GOL, NO TE HABRÍAN PARTIDO LA CARA”.

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