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7 de febrero de 2023 7/02/23

Serie A

La cantera saca al Milan de la crisis

Gianluigi Donnarumma, portero del Milan

El equipo rossonero lleva varios años en una situación delicada, pero la irrupción de varios jóvenes muy prometedores han vuelto a ilusionar a la afición


25 de octubre de 2016 David de la Peña - Sportyou

Silvio Berlusconi llegó al Milan en 1986, y bajo su mandato aterrizaron en el club algunas de las estrellas más rutilantes del momento. Ruud Gulllit, Marco van Basten y Frank Rijkaard se situaron a la cabeza de un proyecto que se ganó el respeto de rivales y, por supuesto, de sus propios aficionados. El Milan era el club referencia del fútbol mundial.

Casi tres décadas llenas de éxitos -con 8 ligas y 5 Copas de Europa- que llegaron a su fin casi en el mismo momento que el popular político tomase la decisión de echarse a un lado. Berlusconi anunció que iba a dejar de inyectar los cerca de 50 millones de euros anuales que equilibraban las cuentas del club año tras año, y aquello supuso la salida de las últimas estrellas que quedaban.

Zlatan Ibrahimovic y Thiago Silva fueron vendidos al PSG para paliar esta circunstancia y también por la inminente llegada del Fair Play Financiero, y aquella decisión fue el comienzo de una crisis que situó a uno de los clubes más importantes del mundo en una situación miserable.

Un caminar por el desierto

Entre 2013 y 2016, el Milan fue octavo, décimo, y séptimo en la Serie A. Cuando las principales estrellas salieron del club, el principal discurso -tomando como ejemplo un Fútbol Club Barcelona que dominaba el panorama mundial gracias a un modelo, principalmente, basado en la promoción de canteranos que acabaron siendo referencia en sus respectivos puestos- fue que llegaba una oportunidad para que el fútbol base asentase las bases de un proyecto ganador.

Sin embargo, San Siro se había acostumbrado no sólo ganar, sino a hacerlo, además, de forma autoritaria. El club apostó por Seedorf e Inzaghi -dos ídolos de la hinchada, lo que tenía cierto paralelismo con la elección de Guardiola por el Barça en su día-, lo que acabó resultando un absoluto desastre, mientras que la llegada de Mihajlovic -un ‘sargento’- tampoco representó una solución. Al equipo le faltaba calidad, y la autoestima de plantilla y afición estaba por los suelos.

La cantera, al rescate

Vincenzo Montella aterrizó el pasado verano en el banquillo de San Siro, y es justo decir que sus ideas han sido decisivas en la mejoría del equipo. El sistema de juego, en el que están destacando sus tres delanteros (Bacca, Suso y Niang), cada uno con un rol bien definido, está siendo lo más destacado de una propuesta que, sobre todo y a diferencia de lo que ha ocurrido en las últimas temporadas, ha convencido a los futbolistas.

En ese sistema están entrando algunos jóvenes que están consiguiendo marcar la diferencia. Por encima de todos se sitúa Gianluigi Donnarumma. Muchos se sorprendieron cuando el curso pasado le quitó el puesto a Diego López, pero estamos hablando de un jugador con potencial para convertirse en leyenda. A sus 17 años está mostrando unas condiciones de portero llamado a marcar una época, y su buen rendimiento está siendo uno de los principales motivos de que el club rossonero esté en este momento en el tercer puesto de la tabla, a sólo dos puntos del líder.

Justo debajo de Donnarumma está destacando Locatelli. La lesión de Montolivo ha hecho que Montella apueste por él en la posición de ‘regista’ -mediocentro por delante de la defensa-, y a pesar de que aún debe pulir aspectos clave de su juego, está mostrándose como un jugador con grandes recursos. Los impresionantes goles anotados ante Sassuolo y Juventus le dan algo más de colorido a las sensaciones importantes: tiene potencial para acabar siendo un jugador clave del primer equipo.

Davide Calabria, un lateral que también está entrando en las alineaciones de forma esporádica, es otra de las piezas con las que Montella puede seguir construyendo un futuro que, por primera vez en muchos años y gracias al buen rendimiento de otros jóvenes que, a pesar de no haber salido del fútbol base, están funcionando de maravilla -caso de Suso, Niang o Romagnoli-, empieza a verse con algo de entusiasmo.

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