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22 de noviembre de 2019 22/11/19

Opinión

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Messinmortal


  • 10 de diciembre
    de 2012
  • Andy Stalman

Leo Messi, jugador del FC Barcelona

Un 9 de diciembre de 2012, pasadas las nueve de la noche, Leo Messi bate el récord de Gerhard ‘Gerd’ Müller. Lo estábamos viendo, lo estábamos compartiendo.

Hay momentos en la historia del futbol que quedan para la eternidad. La noche del domingo fue uno de esos momentos.

Ochenta y seis goles fue el número mágico con que ‘la Pulga’ ha roto cuarenta años de espera. El 86 no es un número más teniendo en cuenta su zurda prodigiosa, su 10 en la espalda y el brazalete de capitán en la selección argentina. El otro mejor 10 zurdo de la historia, Diego Maradona, pasó a la inmortalidad en México 86. Coincidencias que el fútbol nos regala.

Desde 1972 ningún jugador había podido con ese record. Ninguno, excepto Leo.

¿Por qué Messi? Si en las últimas cuatro décadas hemos visto goleadores extraordinarios que van desde Ronaldo a Batistuta, desde Van Basten a Romario, desde Butragueño a Raúl, desde Cristiano Ronaldo a Hugo Sánchez, desde Quini a Makaay, desde Forlán a Van Nistelrooy, desde Zamorano a Kempes, desde Eto’o a Vieri, Maradona… por mencionar sólo algunos…

“¿Por qué no?”, se preguntaba él.

Messi hace simple lo difícil.

“Leo, el muchacho que borda lo fácil, tiene la capacidad de hacer lo difícil sin sufrir, sin angustiarse, sin padecer. Sufriendo no puede ser el mejor en nada, en nada. Leo flota por el campo. A veces tienes la sensación de que no está, de que se esconde… Pero está…”, decía Johan Cruyff.

Jugando en uno de los mejores equipos de la historia, y siendo ya parte de la leyenda viva del fútbol, el icono global en que se transformó Messi ya ha superado todas las fronteras y barreras futbolísticas.

Leo Messi es el mejor jugador del mundo.

Existe Una lucha de adjetivos para definirlo. Están los de esta semana, y los de meses pasados, que están tan vigentes como hoy. Sportyou: “Historia del fútbol”; El Mundo Deportivo: “El Dios Messi”; Sport: “MegaMessi”; As: “Messi da miedo”; El País: “Antológico”; El Mundo: “Inagotable”; El Periódico: “El amo de Europa”; La Vanguardia: “Sobrenatural”; BBC: “Fuera de este planeta”; The Guardian: “Intocable”; The Independent: “Celestial”; y The Times afirma que el rosarino ya está entre las leyendas de todos los tiempos de este deporte. L’Équipe: “Ha entrado en una dimensión mística”; La Gazzetta: “Estratosferico”; Kicker: “Clase magistral”.

Con el Barça lo logró todo y su ex técnico, Pep Guardiola, tuvo que entregarse a la evidencia: “¿Lo que ha hecho Leo? Ponedle vosotros el adjetivo, a mí ya se me han acabado todos”.

Pepe Mel antes del inicio del partido decía: “Messi no sabe jugar mal”.

Cuatro días antes, el mundo del fútbol enmudecía cuando Messi caía en el césped del Camp Nou y se temía lo peor. Pero el fútbol es así: del drama al éxito en 4 días. Por eso el fútbol es fútbol.

El domingo por la noche fuimos testigos de un hito de esos que pasan muy de vez en cuando. Estábamos ahí, en el estadio, frente a la televisión o la pantalla del ordenador, con el móvil, oyendo la radio, pero siendo parte de la historia.

Con 25 años recién cumplidos, la historia juega a su favor.

Un 9 de diciembre de 2012, pasadas las nueve de la noche, Messi bate el récord de Müller y queda inmortalizado.

Sobran las palabras. Enorme. Inmortal.

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