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23 de septiembre de 2018 23/09/18

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Messi, más que un César

Era una fecha marcada en rojo en el calendario de Messi. Cuando eso ocurre, por más que se esmere el rival, es el argentino quien se lleva las portadas. Superó el récord de César con un hat-trick, a lo grande, de la única forma de la que él sabe hacerlo. Primero participó en la exhibición […]


21 de marzo de 2012 José Mendoza - Sportyou

Era una fecha marcada en rojo en el calendario de Messi. Cuando eso ocurre, por más que se esmere el rival, es el argentino quien se lleva las portadas. Superó el récord de César con un hat-trick, a lo grande, de la única forma de la que él sabe hacerlo. Primero participó en la exhibición inicial del Barcelona, sobre todo de Cuenca, generador de los dos primeros goles, y después le desatascó tras bajar el ritmo. El Granada, tras una primera mitad nefasta, despertó con dos goles de un plumazo. Pero surgió Messi, quien nunca se esconde, para resolver.

Dejó Abel Resino las bandas libres. Sus extremos y laterales se juntaron con los mediocentros y centrales con las intención de acumular jugadores en el centro. Un plan que a otros equipos ha funcionado, pero no al Granada en la primera parte, tiempo en el que le faltó agresividad y alma. Guardiola había sacado los jugadores idóneos para combatir este planteamiento. Situó a Alexis y a Cuenca, sobre todo al segundo, pegados a las bandas. El balón lo movían Keita, Thiago y Xavi con facilidad y llegaba a los extremos con frecuencia. Incapaz de robarlo, el Granada se desplazó continuamente de lado a lado y se deshilachó.

En la primera que encaró, Cuenca desbordó a Cortés y la puso en el segundo palo. Por allí apareció Messi para dejarla con la cabeza a la llegada de Xavi, que remató de primeras. Poco después Cuenca generó el segundo. El canterano repitió el guión: regateó a Cortés, la puso al segundo palo y apareció de nuevo Messi. El argentino esta vez embocó él mismo con un toque de interior. El Barcelona tenía totalmente sometido al Granada, que veía a Victor Valdés muy pequeñito desde la distancia. Pero en la segunda mitad le dio vida una falta lateral que cabeceó Mainz imponiéndose en el salto a Piqué. Seguidamente Dani Alves cometió un inocente penalti sobre Dani Benítez que transformó Siqueira.

Al Barça no le quedaba otra que despertar de su siesta, y lo hizo. No tembló porque tiene a Messi, que acudió al rescate una vez más aprovechando una genial asistencia de Dani Alves. El argentino se presentó ante Julio César y le batió con una vaselina marca de la casa. No se fió Guardiola, que dio entrada a Iniesta y Tello para dar frescura. Los cambios le funcionaron. Tello perdonó tras regatear al portero, pero acertó después en una jugada de tiralíneas. Iniesta asistió en profundidad a Messi, que buscó portería y el rechace de Julio César llegó a botas de Tello, que esta vez no falló. Pero era el día de Messi, que cerró su gran noche a lo grande firmando tras regatear a Julio César el tercero, su gol número 234 de azulgrana. Y tiene 24 años.

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