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24 de febrero de 2019 24/02/19

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Messi alivia al Barça

La visita a La Romareda no pintaba bien para el Barcelona. Sin Busquets, Iniesta y Xavi no encontró pausa en el centro del campo y el Zaragoza supo aprovecharlo. Agitó el equipo de Manolo Jiménez el duelo, evitó las posesiones largas de los culés, les incomodaron constantemente, no pararon de correr y atacaron la espalda […]


7 de abril de 2012 José Mendoza - Sportyou

La visita a La Romareda no pintaba bien para el Barcelona. Sin Busquets, Iniesta y Xavi no encontró pausa en el centro del campo y el Zaragoza supo aprovecharlo. Agitó el equipo de Manolo Jiménez el duelo, evitó las posesiones largas de los culés, les incomodaron constantemente, no pararon de correr y atacaron la espalda de su defensa. Aranda y Lafita sembraron el pánico en el área azulgrana. El Zaragoza lo estaba haciendo todo bien, menos rematar. Aranda la tuvo en cuatro ocasiones. Primero no acertó en boca de gol, luego se topó con el poste, a la tercera perdonó un claro penalti de Valdés a Lafita, y a la cuarta falló un mano a mano. El portero azulgrana, en su línea, se desquitó de su error de cometer el penalti con dos intervenciones decisivas. Ocurre que el rebote de ese cuarto encuentro entre Aranda y Valdés dio en la cabeza del delantero y se acabó colando en la portería.

Estaba lanzado el Zaragoza y entregada La Romareda con un equipo que amenaza con acometer el milagro de la salvación. Pero hubo tres detalles que le dieron la espalda y propiciaron la remontada: un error impropio de Roberto, una genialidad de Messi y una infantil expulsión de Abraham. Después de treinta minutos de desconcierto, ese cuarto de hora previo al descanso alivió al Barcelona, que desde entonces tuvo alfombra roja hacia la victoria. El mejor jugador de la temporada del Zaragoza, de largo, falló justo después de una intervención salvadora. Es la penitencia de los porteros. Calculó mal a la salida de un córner y dejó el balón muerto para que Puyol metiera el pie. Un par de minutos después un balonazo a Dani Alves le cayó a Alexis, que puso el turbo y se la entregó a Messi. El argentino hizo el resto. Con un golpe de cintura desequilibró a Da Silva y encontró el espacio suficiente para, con un latigazo, poner el balón en la escuadra de Roberto. La estocada final al Zaragoza se la dio Abraham, que agarró a Alexis y se ganó la segunda amarilla.

La montaña era demasiado alta, pero lo intentó el Zaragoza en la reanudación. Obradovic con un disparo alto y Aranda de cabeza inquietaron a Valdés. Una mano de Keita dentro del área también pudo dar aire al Zaragoza. La entrada de Busquets y el agotamiento maño permitió que el Barcelona encontrara la pausa que necesita para sentirse cómodo y desplegar su fútbol. Pasó una hora. Los últimos treinta minutos fueron un recital azulgrana. Thiago y Cesc aparecieron más y marcaron el ritmo. A partir de ahí Alexis, Messi y Pedro entraron más en juego, y el Zaragoza se salvó de la goleada por la mala puntería azulgrana. De penalti Messi hizo el tercero, y Pedro puso la guinda para el Barcelona en una jugada colectiva magistral. Al contrario de que a principio de temporada, el Barcelona también sabe ganar sufriendo lejos del Camp Nou.

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